Su salud

Su salud

Su salud 

Los problemas de salud más comunes durante los tres
primeros meses de vida son:

ICTERICIA
Al nacer el niño tiene en la sangre niveles altos de una sustancia llamada bilirrubina, por lo general ocasiona que entre el segundo y el quinto día de vida su piel se ponga amarilla; desaparece alrededor de la segunda semana después del parto. La mayoría de las veces no requiere de tratamiento, ya que el mismo organismo del niño adquiere la coloración normal. Si presenta fiebre y no se alimenta adecuadamente, requerirá de atención médica. Debido a que los bebés son dados de alta muy rápido del hospital, es importante que estés alerta ante cualquier cambio durante sus dos primeras semanas de vida.


RESFRIADO
Cuando el bebé se resfría no puede comer ni respirar cómodamente, ya que se encuentra congestionado. Los síntomas más frecuentes son escurrimiento nasal, dificultad para respirar, falta de apetito, tos, y en algunos casos fiebre. Debes llamar de inmediato al pediatra para que te dé indicaciones.

CÓLICOS
Son provocados principalmente por aire en el estómago y son una de las principales causas de llanto en el bebé. Otro factor puede ser la intolerancia a alguno de los componentes de la leche y será el pediatra la persona indicada para diagnosticarlo. Si lo alimentas con leche materna debes evitar comer alimentos irritantes y grasosos; si lo alimentas con biberón debes cerciórate que los orificios no sean demasiado grandes para impedir el paso de aire al estómago. De esta forma también se previenen los episodios de hipo. Si sufre de cólicos constantemente, debes acudir con el pediatra, para que prescriba algún medicamento o te indique las indicaciones pertinentes.

REFLUJO
El llamado reflujo gastroesofágico es muy común en los primeros meses de vida. En esta alteración, una parte del alimento se devuelve del esófago a la boca, ya que los músculos de éste aún no están lo suficientemente fuertes. Es normal que el bebé devuelva pequeñas cantidades de comida, pero cuando no es una simple regurgitación y se vuelve frecuente, el niño pierde peso y se le dificulta respirar, el esófago se irrita y se convierte en problema serio de salud, en este caso, acude de inmediato al pediatra.

DIARREA Y/O VÓMITO
La diarrea puede ser provocada por indigestión de estómago o por una infección. Los síntomas son evacuaciones frecuentes de consistencia acuosa, deshidratación leve, resequedad en los ojos, llanto con pocas o ninguna lágrima, boca reseca y menoractividad del niño. En casos más graves el bebé presenta los ojos hundidos, su piel está reseca o incluso puede haber pérdida del conocimiento. Es importante que no dejes pasar mucho tiempo y acudas de inmediato al pediatra; en los casos más graves debes ir directamente al hospital. Si hay vómito debes tener mucho cuidado para que el bebé no se ahogue con su propio vómito al aspirarlo.

Medicamentos que se deben tener en caso de emergencia:
• Antipirético (fiebre).
• Antiespasmódico (cólicos).
• Analgésico (dolor).
• Antitusivo (tos).
• Antigripal (gripe).
• Árnica (golpes).
• Mertiolate blanco (arañazos, cortaditas).


Es importante no administrar medicamentos que no hayan sido prescritos por el pediatra.

¿Cuándo acudir al hospital?
• Si el bebé presenta diarrea y vómito al mismo
tiempo.
• Si tiene exceso de tos.
• Si su respiración es irregular o acelerada.
• Si presenta fiebre (más de 39°C).
• Si llora sin parar por algún dolor.
• Si alguna de las partes blandas o fontanelas de la cabeza están hundidas, ya que puede ser un síntoma de deshidratación.
Es importante que tengas siempre a la mano el número del pediatra y del hospital para los casos de emergencia.
¿Cómo administrarle los medicamentos?
Si el pediatra ha considerado necesario que le administres algún medicamento a tu bebé, te damos algunos consejos de cómo hacerlo:
• Antes de darle cualquier medicamento, lee cuidadosamente las instrucciones que te haya indicado el pediatra.
• Verifica que la medicina esté vigente, es decir, que no haya caducado o que no estén violados los sellos de garantía.
• Actualmente, la mayoría de los productos tienen incluido algún dosificador; si no es así, existen a la venta varios tipos: goteros, jeringas, vasitos y cucharitas.
• La mejor forma de administrarle el medicamento es poner el contenido del dosificador por debajo de la lengua.
• Debes sostener su cabecita y levantarla un poco para que no se ahogue.

Vacunas

Durante los primeros años de vida, los niños están expuestos a una serie de enfermedades graves que pueden dejar secuelas como difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis, sarampión, entre otras.
Al nacer, tu bebé tiene defensas que adquirió de ti al estar en tu vientre. Estas defensas disminuyen con el tiempo, pero a través de la leche materna le sigues proporcionando anticuerpos y él va desarrollando los propios, así que no se encuentra desprotegido, sin embargo, es de suma importancia la aplicación de vacunas que combatan ciertas enfermedades que el cuerpo no es capaz de combatir por sí solo. Para ello, se cuenta con la Cartilla Nacional de Vacunación, documento oficial en la cual se presenta un esquema de vacunación que se debe seguir de forma obligatoria.
Es importante señalar que a partir de la Segunda Semana Nacional de Salud 2007, entró en vigor un nuevo esquema de vacunación que, a diferencia de la anterior, incluye tres nuevos biológicos, lo cual tiene la finalidad de ofrecer mayor protección a los niños menores de cinco años.
Dentro de los cambios hechos destacan los siguientes:
• Vacuna anti-hepatitis B, para aplicarse al momento
del nacimiento, a los dos y seis meses.
• Vacuna pentavalente acelular, que ahora también protege contra la poliomielitis y contempla un cuarto refuerzo a los 18 meses.
• Vacuna neumocóccica conjugada 7 valente, con aplicación a los dos y cuatro meses, y posteriormente al año de edad.
• Vacuna anti-rotavirus a los dos y cuatro meses.
• Vacuna anti-influenza, con dos dosis iniciales, y
una revacunación anual a partir de los 12 años.
Aunque se integraron nuevas vacunas de tercera generación, se continuará con la aplicación de la
vacuna BCG contra la tuberculosis, la vacuna DPT (difteria, tos ferina y tétanos), la vacuna triple viral SRP (sarampión, rubéola y parotiditis).
Al nacer el bebé se le debe aplicar la vacuna contra la tuberculosis y una primera aplicación contra la hepatitis B, posteriormente se refuerza la vacuna contra la hepatitis y se aplican las de difteria, tos ferina, tétanos, poliomielitis, rotavirus, y una primera dosis contra el neumococo e influenza, ésta última hasta el sexto mes.
Es posible que al observar el plan de vacunación te preguntes por qué el bebé debe ser vacunado varias veces contra la misma enfermedad, la respuesta es sencilla. Durante su desarrollo el niño formará la cantidad suficiente de anticuerpos o defensas, pero su cuerpo debe recibir un estímulo constante para generar los necesarios por periodos prolongados.
La aplicación de las vacunas puede provocar reacciones en tu bebito, la mayoría de naturaleza benigna como fiebre ligera, dolor y malestar general, aunque este tipo de reacciones secundarias varían de acuerdo con el organismo de cada niño. Después de la aplicación de las vacunas consulta de inmediato al pediatra respecto de las posibles reacciones que pueda tener tu hijo, y qué medidas debes tomar para aliviar sus molestias.

Preguntas y visitas al pediatra
A partir del momento en que nace tu bebé y hasta que cumpla el primer año de vida, requerirá de exámenes médicos que confirmen al pediatra que todo marcha bien. Como ya lo mencionamos, los primeros estudios se realizan al momento del nacimiento, es normal que el médico te cite la primera o segunda semana después del parto, después una vez por mes hasta que el bebé cumpla un año de edad.
En la primera visita el pediatra revisará:
• Su peso.
• Su talla.
• Medirá su perímetro craneal.
• El desarrollo psicomotor.
• Hará una revisión física completa.
• Te preguntará acerca de su alimentación, horas de sueño, y el comportamiento que ha tenido en general.
• Te dará y comentará los resultados del Tamiz Neonatal.
Además, es buen momento para resolver tus dudas acerca del desarrollo y los cambios que aparecen en el transcurso de los días. Recuerda que el pediatra es la persona indicada para contestar cualquier duda que pueda surgir acerca del cuidado y precauciones que debes tener con tu bebé.


Puedes preguntar:
• ¿Qué medicamentos tener a la mano en caso de un pequeño accidente o enfermedad leve?
•¿Qué hacer si el bebé se está ahogando o no puede respirar?
•¿Qué utensilios o aparatos tener en casa para medir su temperatura o limpiar su nariz?
•¿Qué vacunas se le aplicaron al momento de nacer y cuáles deben ponérsele en los meses
posteriores?
•¿Cuáles son las características y situaciones en las que se debe prestar especial atención y
llamar al médico?

Si el pediatra encuentra alguna alteración, es posible que necesites llevar a tu bebé con el especialista, tu médico te canalizará con el indicado de acuerdo con el tipo de problema. Si esto llega a ocurrir, pídele el expediente clínico para que el especialista pueda dar correcto seguimiento; asegúrate que éste lo reciba, y que contenga el diagnóstico hecho por el pediatra de tu bebé.
Es indispensable que establezcas una relación estrecha con el pediatra, debe ser una persona en quien confíes. Recuerda que tendrás que visitarlo por lo menos una vez al mes, durante el primer año de vida de tu bebé. Es importante que sea siempre el mismo pediatra el que examine a tu pequeño, ya que de esta forma llega a conocerlo, está al tanto de su desarrollo y salud. Por otro lado, tú te mantienes informada de las necesidades y desarrollo del niño.
Actualmente, las instituciones públicas como el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Secretaría de Salud (SS), y los servicios de salud de cada uno de los estados de la República Mexicana, cuentan con áreas especializadas en pediatría y un Programa Nacional de Atención al Infante. Si cuentas con alguno de estos servicios puedes solicitar la atención de un pediatra.