Cuerpo sano antes y después del embarazo

Cuerpo sano antes y después del embarazo


 

El cuerpo de una mujer atraviesa por cambios físicos y hormonales antes y después del parto. Por ello, es importante prepararse con terapia física, que incluye gimnasia prenatal, ejercicios respiratorios, relajación, posturas en el embarazo y parto.

 

LTF Jean Soupart*

 

Mantenerse en forma y estar saludables siempre es importante, sobre todo antes y después del embarazo. El ejercicio prenatal ayuda a prepararse para el parto al aumentar la resistencia y vigor, oxigena más la sangre y, por consiguiente, la del bebé; asimismo, mejora de manera considerable la condición física, indispensable para llevar sin complicaciones las etapas finales del embarazo.

 

Por su parte, el ejercicio moderado puede fortalecer los músculos que intervienen en el parto, como los del abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda.

 

Además, puede mejorar la postura y aliviar molestias como tensión en la espalda y calambres en las piernas.

 

En todas las civilizaciones, sin importar la religión, existía un periodo de seis semanas después del parto durante el cual la mujer se mantenía el mayor tiempo posible en reposa para recuperarse. En Francia, el fin del reposo era el motivo de una fiesta: en África e India, los parientes cercanos daban masajes a las madres durante 45 días, además de envolver su pelvis para “cerrarla” después del parto; en China, las bolas de Geisha (dos bolas bastante ligeras que la mujer introducía en la vagina para placer sexual), eran muy conocidas por su eficacia para re-tonificar el músculo vaginal después del parto. Sin embargo, ahora, ¿qué mujer lleva un programa de terapia o ejercicios físicos antes del embarazo, o bien, respeta todavía un reposo durante las seis primeras semanas después del parto?

 

Efectos del parto

 

Cada esfuerzo provocado al toser, cargar al niño, correr o realizar algún ejercicio abdominal se traduce en un aumento de la presión intra-abdominal. Es una situación normal, los músculos están aptos para absorber las presiones provocadas por esos esfuerzos, y la vejiga y el útero se mantienen en su lugar. Sin embargo, después del parto, los músculos se debilitan y cada esfuerzo tiene un efecto negativo en la estática visceral. Realizar un esfuerzo significa una mayor presión vertical sobre la vejiga y el estreñimiento, el cual puede evitarse con una dieta rica en fibra, frutas, cantidad suficiente de agua y siguiendo un programa de ejercicios para favorecer el peristaltismo intestinal (proceso que permite la contracción sucesiva de los distintos segmentos intestinales para transportar el alimento a lo largo del intestino y asegurar una correcta eliminación de los productos de desecho y la materia fecal).

 

La incontinencia (condición presente en una de cada cuatro mujeres después del parto) podría ser otro síntoma que indica el estado de los músculos del piso pélvico. Sin embargo, la continencia post parto no significa forzosamente un músculo pélvico sano.

 

Beneficios de la fisioterapia

 

El embarazo puede afectar significativamente a todas las actividades y funciones fisiológicas diarias. El cuerpo de una mujer atraviesa increíbles cambios físicos y hormonales antes y después del parto. Durante años, los malestares asociados con el embarazo han sido aceptados como una parte normal de todo el proceso. En la actualidad, se recomienda terapia física para poder aliviar dichos malestares, la cual además contribuye a que el cuerpo de las mujeres embarazadas se preparé más fácilmente para un parto sencillo y un proceso de recuperación más veloz. Incluso las tareas más comunes como sentarse, caminar, permanecer de pie y trabajar pueden llegar a ser sumamente complicadas. Esto se debe a los significativos cambios que surgen en el cuerpo durante cualquier embarazo saludable. De ahí, con la fisioterapia, se pueden aprender técnicas y ejercicios que ayudarán a aliviar las siguientes condiciones:

 

·      Dolores en la cintura causados por un cambio en el centro de gravedad del cuerpo de la futura mamá a medida que el bebé va creciendo.

·      Dolor en el cuello y la cabeza provocados por los cambios posturales.

·      Espasmos musculares u opresión y dolor en los tendones y en el talón de Aquiles causados por un aplastamiento de los pies.

·      Dolor en los brazos causado por la compresión de los nervios.

·      Incontinencia urinaria durante el embarazo y después del parto causado por la tensión de los músculos de la zona pélvica.

·      Estrechamiento de las paredes abdominales, lo cual provoca dolor y dificultades a la hora del parto debido a las contracciones abdominales inefectivas.

·      Prevenir dolores por contracturas musculares, especialmente a nivel de la columna vertebral, ocasionados por los constantes cambios que se producen a lo largo de los nueve meses de gestación.

·      Mejorar la mecánica respiratoria, al aumentar la capacidad ventilatoria y reforzar la actividad diafragmática alterada por el aumento del volumen y presión abdominal.

·      Mejorar el gasto cardíaco, al aportar mayor cantidad de oxígeno a nivel de los tejidos de la mamá, y también del bebé.

·      Aliviar la fatiga y edemas que se producen en los miembros inferiores.

·      Mantener y mejorar la movilidad articular.

·      Mejorar la función de los esfínteres del piso pelviano, al ayudar en el control de las aberturas perineales y contribuir al mantenimiento de la continencia.

 

Fisioterapia pre-parto y post-parto

 

1.   Consiste en realizar ejercicios específicos durante el embarazo. Una gimnasia apropiada con el fisioterapeuta ayudará a disminuir los dolores de espalda y será la mejor manera para prevenir las patologías funcionales del post-parto.

2.   De igual manera, la realización de ejercicios físicos es positiva durante el embarazo. El ejercicio aeróbico evitará esfuerzos bruscos y preferir aquellos que ayuden a tener una respiración mantenida (la frecuencia cardiaca de la mujer embarazada de menos de 30 años puede subir hasta 150 durante el esfuerzo, valor que disminuirá hasta 125 después de los 35 años; sin embargo, el mejor signo es verificar que se pueda hablar sin perder el aliento durante el esfuerzo). Si esas condiciones se respetan, no existe riesgo de parto prematuro o peligro para el feto al realizar actividad física durante el embarazo.

3.   El estado físico antes del embarazo condicionará la duración de los ejercicios, pero es conveniente practicar hasta 30 minutos, cuatro veces por semana hasta los siete meses de embarazo.

4.   Se sugieren las caminatas rápidas, la bicicleta estática o la natación en función de la apreciación de cada una. Una mujer que presenta una condición física correcta podrá aceptar el esfuerzo del parto de manera más serena y confortable,,

 

Algunos ejercicios específicos

 

La tonificación de los músculos de la vagina y del ano se realiza a través de un programa de ejercicios específicos a la situación anatómica después del parto. Dichos ejercicios están indicados para las futuras madres desde el primer mes hasta los últimos meses de embarazo.

 

El tipo de contracción, el tiempo y el ritmo de los ejercicios son parámetros que deben ser indicados y autorizados por el fisioterapeuta.

 

Dentro de los ejercicios más comunes se encuentran:

 

ü  Sentada con la espalda recta y las piernas dobladas, apoyado planta con planta, sostener los brazos a la altura de los hombros, levantar contrayendo, doblando codos y bajar a la altura de los hombros nuevamente. Repetir ocho veces.

ü  Acostada boca arriba, levantar las piernas dobladas. Este ejercicio también se puede hacer tomando con ambas manos los músculos abdominales una vez contraídos, levantando las piernas dobladas. Repetir de seis a ocho veces.

ü  De pie con la espalda y piernas rectas y abdominales contraídas, contraer los perineales (músculos alrededor de la vagina) y contar de uno a ocho, bajar lo más que se pueda, abriendo más las piernas relajando los músculos perineales, contando de ocho a uno. Repetir de cuatro a seis veces.

 

Después de tener al bebé, el ejercicio ayuda a perder el peso extra y ayuda a recuperar la figura, pero es importante acudir con el especialista antes de comenzar un plan de ejercicios después del parto, lo cual ayudará a endurecer todos los músculos que se estiraron durante el embarazo, especialmente en el abdomen y la base de la pelvis.

 

No hacer ejercicio si existe:

 

·      Amenaza de aborto

·      Placenta previa

·      Enfermedad cardiovascular e hipertensión

·      Antecedentes de parto prematuro

·      Sangrado transvaginal

·      Anemia

·      Hipo o hipertiroidismo

·      Embarazo gemelar

 

Recomendaciones

 

Durante las primeras horas posteriores al nacimiento, los tejidos musculares y ligamentos permiten la apertura de la pelvis, la extensión del sacro y el estiramiento muscular necesario para el parto. Como estas condiciones no son aptas para realizar ningún esfuerzo, se debe evitar la posición vertical, la marcha y cargar cosas. Tampoco se debe asistir al gimnasio en las primeras seis semanas después del parto. Es indispensable pedir ayuda a un especialista en fisioterapia seis semanas después del parto para re-tonificar, reequilibrar y reprogramar la función muscular del piso pélvico y del abdomen.

 

Antes de comenzar cualquier tipo de programa de ejercicios, es importante tener en cuenta si la mujer realizaba deporte de forma habitual antes del embarazo. En caso de no haber realizado ejercicio con regularidad, se suele recomendar participar en programas de preparación al parto en vez de comenzar a realizar un ejercicio físico concreto al que la mujer no está acostumbrada. En mujeres que tienen creado un hábito en la práctica de alguna actividad física, es recomendable realizar aproximadamente una hora de ejercicio, tres días por semana.

 

Las actividades físicas más aconsejadas son caminar y realizar cualquier tipo de actividad acuática, ya que el agua elimina el peso y con ello los impactos no deseados en articulaciones, además de realizar un efecto bombeo en el retorno venoso de la mujer embarazada. Otra opción muy acertada es inscribirse a una disciplina como el yoga, pilates o el tai-chi, que ayudan a liberar tensiones y a mantener flexibilidad.

 

DATOS DE AUTOR

 

*Especialista en fisioterapia y rehabilitación de piso pélvico. Graduado en la Universidad de Lovaina, Bélgica.