Mascota en casa, mucho más que una compañía

Mascota en casa, mucho más que una compañía


La convivencia con una mascota contribuye a que los niños aprendan valores como el respeto hacia los animales y la vida, crea sentido de responsabilidad y promueve la comunicación entre padres e hijos.

 

MVZ Luis Antonio Calzada Nova*

 

Una mascota es aquel ser o cosa utilizada como símbolo para representar a un grupo de personas, una institución, un equipo, una empresa o acontecimiento. Se define también como un animal de compañía, sin embargo, las personas no tratan a las mascotas con cariño y no los atienden como debiera ser. Tener una mascota es una buena idea, pero ¿cualquiera puede tenerla?, ¿en cualquier circunstancia?, ¿encierra algún peligro? En el momento en que se decide incorporar una mascota a nuestra vida, se debe tener en cuenta que se adquiere un compromiso muy importante. Todos nos entusiasmamos con los cachorros, pero debemos pensar que se adquieren para toda la vida y que ese cachorro crecerá y será un animal que seguramente demandará muchos cuidados.

 

¿Cómo elegirla?

Tener una mascota es una experiencia única, pero no es una decisión que pueda tomarse a la ligera. El primer paso es analizar bien qué es lo que se está buscando, es decir, cuáles son las motivaciones a la hora de tomar la   decisión de incorporar un nuevo integrante a la familia. Las necesidades son muy variadas: un compañero para la vida cotidiana, un guardián de la casa, un amigo para paseos por la naturaleza, un regalo para que los niños asuman responsabilidades, etcétera.

 

Es importante estudiar el entorno, que será el de la mascota: si los niños son pequeños o adolescentes, el tamaño de la vivienda, costumbres, forma de ser, etc., pues un animal de compañía requiere de un espacio, juegos y mimos, por lo tanto se debe reservar parte del tiempo del que se dispone para él.

 

Seguro que existe la mascota perfecta que se adapta a nuestro entorno y costumbres. Si se escoge con responsabilidad, con el paso del tiempo no habrá pesar alguno por haber adquirido una mascota. Si te preocupan los gastos de alimentación  de veterinario que obviamente demandan los animales domésticos, reflexiona sobre cuánto puedes invertir, y considera un presupuesto mensual destinado a tu mascota.

 

Beneficios saludables

Los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y proporcionan bienestar. Sin duda, son un verdadero antídoto contra el estrés y una fuente inagotable de amor y compañía. Estos son algunos de los beneficios que aporta la convivencia con una mascota:

 

Mejora el humor. Es fuente de alegría y diversión,  para toda la familia, y con su compañía nos enseña a disfrutar las cosas sencillas de la vida.

 

Estimula el contacto social. Tener una mascota es una manera de establecer contactos sociales positivos, conociendo a otras personas con quienes compartir anécdotas y experiencias sobre ella, ampliando así el círculo de amistades.

 

Ayuda a estar en forma. Un perro, por ejemplo, necesita caminar y hacer ejercicio diariamente. Compartir con la mascota y disfrutar de esta actividad hace que tanto ella como su dueño se mantengan saludables.

 

Apoya a personas discapacitadas. Particularmente el perro, puede convertirse en los ojos y oídos de muchas personas que padecen ciertos impedimentos físicos.

 

Nos hace más humanos. Los cuidados y el amor hacia los animales nos hacen demostrar mayor empatía y actitudes positivas hacia ellos, y así aprendemos a actuar de la misma manera con las personas.

 

Disminuye el sentimiento de soledad. Su presencia constante hace que las personas se sientan más confiadas, seguras y protegidas. Su compañía también estimula el contacto físico y la comunicación; casi todos los dueños le hablan a su mascota y la conversación resulta más relajante debido a una sencilla razón: los animales no juzgan a las personas.

 

Incremente la autoestima. Los cuidados y atenciones que demanda la mascota reduce el tiempo de ocio, hace que la persona se sienta útil y genera una estrecha relación entre humano y animal, en la que ambos intercambian cariño y emociones.

 

Los niños y las mascotas

Tener una mascota ayuda a los niños a ser más responsables, aprenden a respetar a la naturaleza y crecen desarrollando un carácter más abierto y sociable, lo que les ayudará a mejorar sus relaciones afectivas.

 

Los niños que comparten su vida con un animal crecen más felices y se potencia su autoestima. Además, los niños obtienen bienestar físico, pues acariciar a un animal provoca que el cuerpo segregue endorfinas, y ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Otro de los valores que aprenden los niños es la empatía. Cuidar una mascota les enseña a ser más compasivos y entender mejor sufrimiento o los problemas de los demás. También les enseña a afrontar y entender los procesos vitales del ser humano como el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte.

 

Así, la convivencia con las mascotas contribuye a que los niños aprendan valores como el respeto, la amistad y el amor, crea sentido de responsabilidad y promueve la comunicación entre padres e hijos. Las mascotas pueden enseñar a los niños a amar. Una mascota desarrolla en el niño la sensación de ser siempre aceptado y querido.

 

Cabe mencionar que es muy importante que los primeros contactos entre el niño y el animal estén supervisados por un adulto que oriente al pequeño sobre cómo tratar a la mascota. Por ejemplo, es muy frecuente que los más pequeños tomen al gato de forma inadecuada, jalen al perro o aplasten al hámster. Por ello, el cuidado del animal depende de la responsabilidad que estén dispuestos a asumir los padres, no el niño.

 

Respeto y cariño

La mascota ofrece afecto y lealtad, nuestra obligación es darles atención, cuidados, respeto y mucho cariño. Son de gran importancia para los pequeños porque encuentran que sus mascotas no son objetos inanimados, sino seres vivos con los que pueden compartir juegos, sensaciones y afectos.

 

Un cachorro no es un juguete, sino un ser vivo que debe ser tratado con mucha responsabilidad y como un miembro más de la familia para que la convivencia sea agradable para el animal y las personas que lo reciben en su casa. Sin duda, se trata de una decisión que debe meditarse y en la que deben comprometerse todos los miembros de la familia, dejando claro quién se va a ocupar de cada una de las necesidades del animal que se elija.

 

Responsabilidad social

Antes de llevar a casa a un perro, a un gato o a cualquier otro animal debemos informarnos de cuáles son sus necesidades. Desde el tipo de alimentación que requieren según su tamaño, raza y edad, hasta cuál debe ser nuestro comportamiento hacia él y estar asesorados por un veterinario.

 

Como todo ser vivo los animalitos orinan y defecan, por lo tanto se debe pensar en medidas de higiene, lugares destinados a “su baño”, salidas frecuentes en el caso de animales en departamentos o que no disponen de algún espacio libre. Con prevención se evitan riesgos. En este sentido, se les debe cuidar desde el primer día, llevarlos al veterinario, recoger las heces, tener especial atención en su vacunación y desparasitación por su salud y la de la familia.

 

Con la atención adecuada una mascota en casa será siempre un motivo de alegría y buenos momentos para todos. De lo contrario, si a un animal no se le puede dar todo lo que necesita, es preferible no tenerlo; esa es la mejor forma de proteger a los animales.

 

*Médico veterinario zootecnista. Miembro de la Federación de Colegios y Asociaciones de Médicos Veterinarios y Zootecnistas de México, A.C. Tel. 5549 9087 luiscalzada2004@yahoo.com.mx