Alimentacion del bebé

Alimentacion del bebé

 

Alimentación del bebé

 

La leche materna, el mejor alimento, como ya lo mencionamos, es importante que tu bebé tome la primera leche materna (calostro) debido a la gran cantidad de anticuerpos que contiene, además de la maravillosa experiencia que significa hacerlo. Amamantar  tu bebé es gran muestra de amor hacia él y se formará un vínculo hermoso entre ustedes.

Por ello y por muchas otras razones, la leche materna es el mejor alimento que puedes darle a tu recién nacido, y de hecho, es el único que necesita durante sus primeros meses de vida.
Tal vez te parezca que la leche materna no es suficiente por su consistencia, pues no es igual a la de leche de vaca, pero no te dejes engañar por las apariencias. Un bebé bien amamantado no necesita ni un sorbo de agua, no obstante, si vives en un clima cálido y no cuentas con aire acondicionado, le puedes proporcionar unos sorbitos de ésta, siempre y cuando lo consultes con el pediatra. El agua no debe  contener azúcar ni otro endulzante; tampoco puedes darle refrescos
ni jugo de frutas.
Se han realizado diversos estudios y se ha concluido que los niños alimentados con leche materna sufren menos resfriados y otras afecciones respiratorias; otro beneficio es su fácil digestión, lo que ayuda a evitar el estreñimiento. También protege contra infecciones gastrointestinales y evita en gran medida procesos alérgicos de orden alimenticio.
Es común que, por el estilo de vida que llevan algunas madres como llevar la carga económica de su hogar, en muchas ocasiones no tengan
oportunidad de darle la suficiente leche materna a su hijo, sin  embargo, es preciso tomar en cuenta que se trata de un alimento natural, gratis, higiénico, siempre está listo y calientito.
Recuerda que los gastos en biberones y otros utensilios son altos, además, no hay que lavar ni esterilizar, lo que se convierte en ahorro de tiempo valioso que puedes aprovechar para dedicarlo a tu bebé. No es recomendable acostarse para que lo alimentes.
Es maravilloso poder amamantarlo, pero si por alguna razón médica o de otra índole no puedes hacerlo, no te preocupes, ya que existen fórmulas lácteas, con las que podrás alimentarlo.
Más adelante abordaremos este tema.

¿Cuántas veces amamantarlo?

Debe ser a libre demanda, es decir, cuando te lo pida. Él te avisará cuáles son los periodos para que le ofrezcas el pecho, por lo regular
será cada dos o tres horas; poco a poco te adaptarás y conocerás los horarios de comida de tu bebé, así que mientras esto sucede no
lo limites y disfruta de esta experiencia. Un bebé recién nacido debe comer por lo menos ocho veces al día, pero pueden ser hasta 12
ocasiones en un lapso de 24 horas.

Señales cuando tiene hambre:

• Busca el pecho con la boca.
• Se chupa los dedos y los labios.
• Se mete su puñito a la boca.
• Llora.
Aliméntalo antes de que comience a llorar; si se encuentra dormido y es necesario que lo despiertes para que coma, hazlo.
Al igual que tú o cualquier persona, el bebé necesita determinadas cantidades de alimento cada cierto tiempo, así que no lo
limites en el tiempo de succión, ya que entre más pequeñito tiene que hacer más esfuerzo, se cansa más fácil y no queda satisfecho.
Si te programas para prenderlo a tu pecho cada dos o tres horas, estará bien alimentado, y si lo está mojará de cuatro a seis pañales al día.

Consejos útiles para amamantar

• Carga a tu bebé de tal modo que su barriguita quede frente a la
tuya y su barbilla frente a tu seno.
Puedes hacerlo sentada, parada o acostada. Con el pulgar de la mano
que te quede libre, sujeta tu seno por su parte superior y los demás
dedos sostendrán la parte inferior.
Haz que los labios del bebé rocen el pezón hasta que éste abra bien la
boca y se prenda de él. Procura que la barbilla esté pegada al seno.
• Limpia sus fosas nasales antes de alimentarlo al seno, así evitarás
que trague aire que le provoque cólicos.
• Es necesario que su boca cubra el pezón entero, de lo contrario no
podrá recibir bien la cantidad de leche y succionará aire, lo cual le
ocasionará cólicos.
• Al mamar no debe hacer ruido.
• Entre más succione tu bebé mayor cantidad de leche producirás.
• Amamántalo con ambos senos. Él te dará una señal de que está satisfecho apartándose del pezón.

• Después de amamantarlo, moja tus pezones con leche materna y deja que se sequen al aire, posteriormente cúbrelos. Esto evitará que se resequen.Es normal que exista cierto dolor los primeros días en tus pezones, pero desaparece cuando la leche comienza a fluir.
• Relájate y concéntrate mientras amamantas al bebé.
• Algunas madres primerizas tardan en secretar la leche, pero si acercas al niño a tu pecho, él estimulará poco a poco la producción requerida, sólo necesitas constancia y paciencia.

• No es necesario limpiar tus pezones, es suficiente con humedecerlos con tu propia leche debido a la gran cantidad de anticuerpos que posee.
• Inicia siempre con el lado del pezón con el que terminó la toma anterior.
• Mantén una alimentación balanceada para proveer una adecuada nutrición a tu bebé. Incluye frutas, verduras, lácteos y proteínas en tu dieta.
• Toma abundantes líquidos, de dos y medio a tres litros diarios.
• No ingieras alimentos picantes, condimentados, y en general, comida con alto contenido en azucares simples y grasas.

• No fumes ni ingieras bebidas alcohólicas ni café solo.
• No tomes medicamentos, a menos que sea por indicación médica.

¿Lactancia materna o artificial?

Ya hemos abordado las razones por las cuales debes alimentar a tu bebé con leche materna durante todo su primer año de vida, o por lo menos, los primeros seis meses, debido al valor nutricional y los lazos afectivos que se forman entre tu hijo y tú.

A causa de la vertiginosa vida que se lleva en la época actual, muchas madres trabajan; una vez que ha pasado la convalecencia deben regresar a sus labores, por lo que se ven en la necesidad de elegir entre alimentar a su hijo con leche materna o artificial. Si éste es tu caso, no te preocupes, si tu intención es alimentar a tu bebé con leche materna, lo puedes hacer si trabajas. El pediatra te puede indicar cómo realizar este proceso para poder alimentarlo almacenando la leche en biberones esterilizados, mediante la extracción manual o por medio de un extractor de leche. De esta manera, la persona que se quede al cuidado de tu hijo mientras trabajas, podrá dárselo en los horarios en que tu bebé acostumbre comer.

La leche materna se puede conservar en refrigeración hasta dos días en biberones cuidadosamente lavados y esterilizados. Es importante que coloques una etiqueta con la fecha de extracción de la leche, para que cuando se le de al bebé se encuentre en óptimas condiciones. Haz todo lo posible por alimentar a tu bebé antes de salir y cuando regreses, así tu organismo seguirá produciendo leche suficiente y no perderás el contacto piel a piel con tu bebé.

Si no te resulta cómodo o te es difícil utilizar el extractor de leche, lo puedes hacer de forma manual de la siguiente manera:
1.- Con las manos limpias comienza a darte masaje en ambos senos, esto te ayudará a estimular la producción de leche y facilitará la extracción. Toma uno de los senos con las dos manos, con los dedos por abajo del pezón y los pulgares arriba. El recipiente debe localizarse a la altura de tu ombligo, hacerlo más abajo puede ocasionarte dolor de espalda.
2.- Una vez que la leche comience a salir, presiona el seno hacia atrás en dirección a tus costillas.
Debes alternar ambos senos en intervalos de cinco minutos cada uno. Recuerda que el recipiente debe estar perfectamente lavado y esterilizado.
3.- Relájate mientras realizas el proceso de extracción de la leche. Si al hacerlo sientes muchodolor o molestias, consulta al médico.
4.- Una vez que vacíes la leche en los biberones, ciérralos muy bien para evitar que se contaminen. No olvides etiquetarlos con la fecha de extracción.

Si tu bebé ha sido alimentado con pecho, es posible que rechace el biberón, pero si insistes, terminará por acostumbrarse al biberón y al pecho. Recuerda que es importante no dejar de amamantarlo, de esta manera se fortalece el vínculo entre él y tú.

Las fórmulas

En algunas ocasiones, las madres deciden no amamantar a su bebé; en
otras les es imposible hacerlo por alguna causa médica o física, por lo
tanto, toman la decisión de alimentar a su bebé con fórmulas. Existen
gran cantidad de marcas para elegir, en este caso, el pediatra es quien
debe indicar la fórmula ideal para tu pequeño.

Otra causa por la cual no puedas amamantar a tu bebé y tengas la necesidad de recurrir a una fórmula, es porque tu hijo tiene algún problema de tipo digestivo como reflujo o intolerancia a la lactosa. Recuerda que será siempre el pediatra quien determine que fórmula es la adecuada según el problema de tu bebé.
En cualquiera de los casos, una vez que el pediatra ha prescrito la marca, cantidad y modo de preparar la fórmula, asegúrate de hacerlo
de manera correcta; si otra persona se encarga del cuidado de tu bebé, enséñala a preparar de manera correcta la fórmula. La mayoría de
éstas se preparan mezclando la leche en polvo con agua hervida, pero debes ser muy cuidadosa con el agua para que no se contamine, ahora
existen marcas de agua embotellada especiales para este fin.
Cada vez que adquieras la fórmula para tu bebé revisa muy bien la fecha de caducidad. Al igual que la leche materna, las fórmulas pueden refrigerarse y mantenerse frescas hasta por 48 horas, siempre y cuando no sean sobrantes; si tu bebé deja un poco de leche, no la guardes, deséchala y prepara otro biberón.
Consulta al pediatra los horarios de alimentación y el número de veces que debes alimentarlo.
El bebé no deberá tomar, por ningún motivo, leche de vaca, de cabra, evaporada o condensada. Es importante que sepas que mientras se alimenta, el bebé traga aire, lo que ocasiona que sienta incomodidad, no termine de alimentarse y le provoque cólicos, por eso es importante que lo ayudes a eructar, lo que se traducirá en tranquilidad para ambos.

Para que el bebé pueda eructar debes ejercer un poco de presión sobre su estómago, al mismo tiempo, con una de las manos dale un masaje en su espalda o palmaditas suaves, comienza en la parte baja de su espalda y termina a la altura de su pecho. Lo puedes hacer sentada, coloca al bebé boca abajo recostado sobre tus piernas.
Si no expulsa el aire en cinco minutos, significa que no tiene aire y no necesita eructar. Si amamantas a tu bebé hazlo eructar cuando cambies
de seno; si lo alimentas mediante fórmula, haz el procedimiento al llegar a la mitad del biberón. En la siguiente página encontrarás unas
sugerencias para ayudar a tu bebé a eructar.