La TV, mala influencia en bebés

La TV, mala influencia en bebés

La TV, mala influencia en bebés 

La televisión reduce la interacción verbal entre los padres y los bebés, lo que podría retrasar el desarrollo del lenguaje en los niños, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por el Hospital Pediátrico de Estados Unidos.

Los investigadores estudiaron a 329 niños de entre dos y 48 meses de edad, y encontraron que por cada hora adicional de exposición a la televisión, hubo una reducción de 770 palabras (siete por ciento) escuchadas por los niños de parte de un adulto. El estudio también encontró que mientras más horas pasaban viendo televisión, menos vocalizaciones producían los bebés cuando los adultos les hablaban.

Algunas de estas reducciones probablemente se deban a que los niños estén solos delante de la televisión, pero otras tal vez reflejen situaciones en que los adultos, aunque estén presentes, están distraídos por la pantalla y no interactúan con su bebé.

Teniendo en cuenta el papel que los adultos desempeñan en el desarrollo lingüístico de los niños, hablar o no con ellos mientras la televisión está encendida podría ser crítico. Esto significa que los padres deberían moderar el uso de la televisión en casa cuando están con sus pequeños.

 

Fuente: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine. HealthDay

 

 

No a las peleas

Los adultos que fueron testigos de peleas entre sus padres mientras crecían son más propensos a sufrir problemas de salud mentales, de acuerdo con un informe publicado en línea recientemente en la Journal of Epidemiology and Community Health.

El estudio analizó el estado de depresión de los adultos, así como los actos de violencia contra sus hijos, hacia su pareja, intentos de suicidio y dependencia del alcohol. Se encontró que la violencia entre los padres era mucho más común en ciertas circunstancias. Era hasta ocho veces más común entre los padres alcohólicos, así como en las familias que tenían problemas financieros, de vivienda, si uno de los padres estaba desempleado o tenía una enfermedad grave.

Tras ajustar otros factores, los investigadores concluyeron que las personas que habían estado expuesta a la violencia entre los padres eran 1.4 veces más propensas a tener depresión, más de tres veces propensas a tener una relación violenta con su pareja, casi cinco veces más propensas a tratar mal a sus hijos, y 1.75 veces más propensas a tener dependencia del alcohol.

Por ello, intensificar la prevención de la violencia doméstica, es un asunto que debe afrontar el sistema de salud pública por el bienestar de las generaciones futuras.


Fuente: Journal of Epidemiology and Community Health. HealthDay

 

¡A dormir la siesta!

La siesta de los niños no sólo beneficia a sus cuidadores que tal vez necesiten un descanso. Para los niños de cuatro a cinco años, dormir la siesta durante el día podría ayudarles a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión, según muestran los hallazgos de un estudio hecho por la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados Unidos, el cual demostró que los niños que dormían la siesta lo hacían una media de 3.4 días a la semana. Los datos del estudio se basaron en los informes de los padres o de los cuidadores sobre los patrones de la siesta, la hora de levantarse y la de acostarse en una semana típica en la vida de un niño. También se incluyeron en el análisis la evaluación del comportamiento y los factores demográficos de las familias de los niños.

Es importante que los padres incluyan un periodo de “descanso” en el horario diario del pequeño, pues le permitirá dormir la siesta en caso de ser necesario. La edad en la que los niños están listos para dejar de dormir la siesta varía mucho, y aún no se ha establecido una edad óptima.


Fuente: American Academy of Sleep Medicine. HealthDay

 

Niveles de azúcar reduce capacidad cognitiva

Un pequeño estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la University of Virginia sugiere que cuando los niveles de azúcar (glucosa) en sangre en los niños con diabetes tipo 1 son muy altos o muy bajos, alteran su capacidad de concentración y pensamiento.

La glucosa baja reduce temporalmente el funcionamiento mental de los diabéticos, pero los efectos de la glucosa alta sobre la función cognitiva se desconocen. Lo mismo ocurre con la forma en la que las fluctuaciones del azúcar en sangre alteran el pensamiento y la concentración de los niños.

El estudio reveló que ambos niveles extremos de glucosa en sangre disminuían el rendimiento promedio de los niños en pruebas de matemática y velocidad de reacción. Sin embargo, los autores hallaron que esos niveles extremos no afectaban por igual el rendimiento mental de los niños, por lo que se necesitan más estudios para comprender por qué algunos niños son más vulnerables que otros. Se desconoce también por qué el aumento de la glucosa en sangre altera el rendimiento mental. Es posible que modifique el funcionamiento de los vasos cerebrales o la actividad normal de sustancias químicas en el cerebro, como la serotonina.

 

Fuente: Diabetes Care. Reuters Health