Depresión infantil, un mal común

Depresión infantil, un mal común

ESCRITO POR: Psic. Nayelli Montiel*

 

Durante mucho tiempo se sostenía que la depresión infantil no existía, lo cierto es que los niños y adolescentes pueden sufrir de depresión al igual que los adultos. Esta alteración se presenta de muchas formas con grados y duración distintos. Se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con las capacidades y actividades de la vida diaria del individuo.

La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza en mayor intensidad y duración que ocurre en el niño o niña. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de dos semanas, y de trastorno distímico cuando estos síntomas pasan de un mes, es decir, se trata de un estado de ánimo crónicamente depresivo y dura más tiempo.

 

Tipos de depresión

Leve: se presentan síntomas como ánimo depresivo, pérdida del interés e incapacidad para disfrutar, y aumento de la fatiga, los cuales deben durar al menos dos semanas. Se tiene facultad para llevar a cabo actividades laborales y sociales.

Moderada: deben presentarse al menos dos de los siguientes síntomas: ánimo depresivo, pérdida de interés, incapacidad para disfrutar o aumento de fatiga; así como tres de estos síntomas: disminución de la atención y concentración, pérdida de la confianza en sí mismo, sentimientos de inferioridad, ideas de culpa o sentirse inútil, pensamientos y actos suicidas o auto agresiones, trastornos del sueño o pérdida de apetito. Deben durar al menos dos semanas. El sujeto suele tener grandes dificultades para poder continuar desarrollando su actividad social, laboral y doméstica.

Severa: la persona suele presentar una considerable angustia o agitación. El riesgo de suicidio es importante en los casos particularmente graves. Debe presentar tres síntomas del episodio depresivo leve y moderado y, por lo menos, cuatro del resto de los síntomas, todos en intensidad grave. No es probable que el sujeto sea capaz de continuar con su actividad laboral, social o doméstica más allá de un grado muy limitado.

Síntomas y comportamiento

Se considera que la depresión infantil es variada, sin embargo, destacan 10 conductas como síntomas más importantes:

1. Humor disfórico (estado de ánimo desagradable como tristeza, ansiedad o irritabilidad).

2. Auto desesperación.

3. Comportamiento agresivo (agitación).

4. Trastorno del sueño.

5. Modificación en el rendimiento escolar.

6. Retraimiento social.

7. Modificación de la actitud hacia la escuela.

8. Quejas somáticas.

9. Perdida de la energía habitual.

10. Modificación habitual del apetito y/o del peso.

Algunos autores mencionan que los niños que manifiestan falta de energía, desmotivación, desinterés por los juegos o actividades que solían hacer con gusto y lloran con facilidad, pueden presentar depresión. Asimismo, se aíslan de sus amigos, familia y pares,  presentando cansancio, irritación, sensibilidad a frustraciones, tienden a elegir finales tristes para sus cuentos o historias, duermen demasiado o muy poco, suelen presentar regresiones o comportarse como bebé, tienen sentimientos de no ser queridos, baja autoestima, presentan cambios de apetito o peso, ideas suicidas o intentan escaparse de la casa.

Todos los niños son diferentes y pueden presentar algunos de estos síntomas, por lo que se debe de poner énfasis si se observan algunos de ellos en el niño y buscar ayuda para controlar el estado del pequeño. Sin embargo, es importante puntualizar que estas señales no precisamente pueden indicar una depresión, quizá se deban a otra situación, por ello es preciso conocer bien a cada niño en cuanto a su carácter y forma de ser.

 

Causas y factores de riesgo

Las causas principales de la depresión son biológicas y psicológicas. La primera, es una alteración en el funcionamiento químico del cerebro. La psicológica es la más frecuente y se debe a pérdidas reales o ideales, ya que cuando un niño pierde algo, elabora un duelo acompañado de síntomas depresivos y de no atenderse, se convierte en una depresión. Por ejemplo, la separación con su madre o padre, enfrentar un divorcio, problemas familiares, rechazo de alguno de los padres, expulsión de su grupo social de amigos o bajo rendimiento escolar, lo que puede provocar cambios importantes en la vida del pequeño. Asimismo, los niños que viven con mucha tensión, han experimentado una pérdida importante o tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión.

Es importante tener en cuenta que un factor de riesgo significativo es ser miembro de familias con disposición a la depresión. Si los padres presentan depresión, quizá después puedan presentarlo sus hijos, o bien, puede ser cualquier otro trastorno, ya que los padres transmiten sus emociones, y si se sienten tristes o enojados, los pequeños también lo sienten. 

 

Diagnóstico

El diagnóstico y el tratamiento son dos elementos indispensables para poder ayudar y equilibrar la salud de los niños. Los padres y los profesores son factores esenciales para detectar este tipo de enfermedades, ya que son ellos quienes interactúan más tiempo con los pequeños.
Quizá en algún momento de la infancia del niño, los padres se han preguntado si su hijo tiene depresión. Lo primero que hay que decir es que cada niño es único en su forma de ser. Hay que conocerlo muy bien y saber lo que realmente es normal en su comportamiento. Para detectar el trastorno no se deben ignorar los síntomas que posiblemente pueden reflejar estado depresivo, lo que se puede hacer es buscar los motivos que provocan el niño se sienta o actúe de cierta manera, por ejemplo: crear ambientes cercanos y de confianza, saber que está pasando en su contexto emocional y sentimental, y hacerle preguntas de por qué está triste. En resumen, los padres deben estar siempre atentos respecto de todo lo que acontece con sus hijos para detectar a tiempo cualquier alteración y buscar ayuda psicológica. 

 

Ayuda psicológica

En principio para ayudar al niño en su estado depresivo, cuando ya éste es diagnosticado, el tratamiento básico es la terapia psicológica. Y en los casos en donde la depresión es mayor, el terapeuta lo remite a un psiquiatra, quien si lo considera necesario prescribe la toma de algún medicamento (antidepresivos). Por lo que el tratamiento puede ser combinado, es decir, terapia y fármacos.

La terapia psicoanalítica consiste en trabajar con el niño mediante el juego con el objetivo de encontrar la causa de la depresión y ayudarlo a combatirla. La duración de la terapia es indefinida e invariable, ya que depende del motivo por la que los padres están llevando al niño, del mismo pequeño y de la intensidad del trastorno depresivo. 

Si no se atiende al niño, éste puede  tener ideas suicidas, incluso hasta llegar a suicidarse en los casos donde no hay un apoyo terapéutico, por esta razón es importante  poner atención a las señales y focos rojos para detectar y tratar a tiempo.

 

En caso de ser necesario

  • Si se presentan más de tres de los síntomas antes descritos es importante canalizar al niño a los servicios médicos de la escuela o llevarlo con un profesional de la salud.
  • Preguntarle sobre sus sentimientos y emociones, podrían ser solo pasajeros o tener ya cierto periodo de tiempo (más de dos semanas), lo cual indica que necesita atención urgente. Si el niño tiene más de dos meses con los síntomas, podría suponerse que se trata de una depresión mayor.
  • Establecer rutinas y límites que permitan saber cuándo deja de cumplir y gozar de sus actividades diarias, de hecho éstas permiten a los niños gozar de una estabilidad emocional; y a los padres les ayuda a reconocer cuando algo le afecta al pequeño, ya sea en el plano físico o psicológico.
  • Es importante que los niños disfruten sus actividades de la escuela y de la casa, y el aprendizaje mediante el juego es lo más natural para ellos, pero cuando lo viven con tensión, les provoca angustia, desesperación, pudiendo desencadenar en una depresión.
  • Es probable que los niños no pidan ser atendidos, pero tanto padres como docentes necesitan estar pendientes de los síntomas que presentan y, si es necesario, llevarlos con un profesional de la salud.

 

Para elevar la autoestima

Principalmente son los padres quienes deben poner mucha atención en la construcción de una adecuada autoestima en sus hijos e incentivar en ellos la capacidad de un enfrentamiento. Para quien presente depresión infantil, es preciso elevar su autoestima y manejar su frustración. Por ello, ayudar a cimentar e incrementar la autoestima de los pequeños desde que son bebés es una herramienta para prevenir en su vida futura una alteración emocional. Los padres deben entender que es lo más importante, además de proporcionarles seguridad más que exigirles un rendimiento académico excelente o una conducta perfecta.

Asimismo, mostrarles afecto y cariño también ayuda a prevenir. Por lo tanto, los padres deben ser afectuosos, prestar atención y estar al pendiente de sus hijos. No deben ignorar los síntomas de depresión. Es esencial que les presten más atención de lo normal, deben jugar con ellos (pues así les será más fácil hablar sobre sus problemas), leerles libros infantiles, dibujar, pintar, construir un rompecabezas, entre otras muchas actividades, dedicándoles un momento especial y único, de esta manera podrán crear un ambiente armonioso, cercano y de confianza.

 

Los números en México

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de la depresion infantil en México es de 34% en la población menor a 15 años; la mayor incidencia se presenta en el género masculino entre los 6 y 10 años, y predomina el episodio depresivo leve. Del 8 al 10%, menores de 18 años sufren depresión, y es aquí donde el género femenino tiene mayor incidencia, principalmente después de los 12 años de edad. Quizá es más común a esta edad porque de acuerdo con diferentes estudios que se han hecho se ha demostrado que las mujeres son más vulnerables y susceptibles a los sentimientos, y a tipos de trastornos como ansiedad y depresión, y tiene que ver con una educación de género.

Según la enciclopedia electrónica medline, la depresión afecta a 340 millones de personas en el mundo. En México más de 7 millones la padecen y que para el 2020, será la segunda enfermedad más común en el mundo.

La depresión puede presentarse de una etapa a otra, es decir, pasar de ser niño a ser adolescente. 2 de cada 100 niños y 5 de cada 10 adolescentes se deprimen, llegando en los casos más graves a suicidarse, y los estudios señalan que este complejo trastorno psicológico va en aumento.

 

EN RECUADRO

La depresión del latín depressus, significa “abatido”, “derribado”. Por lo que es un trastorno emocional que se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad.

DATOS DE AUTOR:

* Psicoanalista de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM).  Clínica de Asistencia a Pacientes.