¡A combatir la varicela!

¡A combatir la varicela!

ESCRITO POR: Dra. Patricia Guadalupe Cervantes Powell*

 

La varicela es una enfermedad infecto-contagiosa que se produce por el virus de la varicela-zoster. Se trata de una de las más comunes durante la infancia; en adolescentes y adultos también se presenta y puede tener mayores complicaciones. Las personas que se contagian desarrollan erupciones en la piel de todo el cuerpo (exantema), es decir, lesiones con agua (ampollas) o máculas (costras). El virus tiene un periodo de incubación de 14 días, esto significa que si un niño en el día cero se pone en contacto con alguien que padece la enfermedad, a los 14 días presentará lesiones de la piel.

 

Los primeros síntomas

La madre se da cuenta el día 14. Quizá un día antes puede haber fiebre y moco transparente, y ese mismo día o hasta el siguiente aparecen los primeros brotes. Las manifestaciones pueden empezar con fiebre, después aparecen tres tipos de lesiones en la piel: manchas, vesículas y costras, en este orden; finalmente, se da la  remisión de la enfermedad. Durante los días de infección se presenta fiebre, malestar general, pérdida del apetito, disminución de la actividad y mucho cansancio. La enfermedad cede a los cinco o siete días, contados a partir de la primera lesión (día 14). Al pasar los primeros cinco días la enfermedad ya no se transmite, pues no hay replica del virus. Después de un mes la infección cesa por completo.

 

Formas de contagio

Los principales momentos de contagio son de dos días antes de que se presente la primera lesión en la piel hasta el día de la última vesícula (alrededor del quinto al séptimo de la enfermedad). Las costras no son contagiosas, ya que son lesiones secas y tardan 15 días para caerse, lo que contagia es la vesícula. Aunque, en algún momento el paciente tiene manchas, vesículas y costras.

La transmisión requiere proximidad con el sujeto infectado, ya que el virus es muy frágil y apenas sobrevive en el exterior. Existen tres principales vías de contagio:

1. Inhalar las gotitas de saliva que una persona infectada produce al hablar, toser, estornudar, fomites (si un bebé enfermo chupa la sonaja y después otro se la lleva a la boca, este último se contagia), y secreciones aéreas.

2. Tocar las lesiones de la piel (vesículas) del enfermo. Los pacientes con varicela son contagiosos desde aproximadamente dos días antes de que aparezca el exantema hasta que todas las lesiones de la piel tienen costra (habitualmente a los cuatro o cinco días).

3. La transmisión de la madre infectada al feto durante el embarazo. De todos los recién nacidos de mujeres embarazadas que han padecido la varicela, dos por ciento desarrolla el síndrome de la varicela congénita.
Una vez que el virus se transmite desde un enfermo a un individuo que puede desarrollar la enfermedad, comienza a multiplicarse en las vías respiratorias superiores. Desde aquí pasa a los ganglios linfáticos de la zona, donde continua multiplicándose y 96 horas después pasa a la sangre. A través de la sangre el virus llega a distintos órganos como el hígado o el bazo donde continúa su multiplicación. Aproximadamente dos semanas después del inicio de la infección el virus pasa por segunda vez a la sangre, llega a la piel y provoca el exantema característico de la enfermedad.

La evolución de la varicela variará en cada niño, sin embargo, la fase más grave de la enfermedad dura habitualmente de cuatro a siete días. Las ampollas nuevas generalmente dejan de aparecer por el quinto día, una gran parte forma costra alrededor del sexto día y la mayoría de ellas desaparecen dentro de los 20 días posteriores al comienzo de la erupción cutánea. Sin embargo, si existen complicaciones, el periodo de recuperación puede ser aún más largo.

 

Tratamiento

Los niños con varicela deben permanecer en casa durante cinco días inmediatamente después del principio de la erupción de la varicela o hasta que las lesiones se conviertan en costras, pues el líquido que segregan contiene altas concentraciones del virus. El tratamiento se dirige a reducir el picor o la comezón y el malestar. El paracetamol ayuda a controlar la fiebre, el dolor de cabeza o el dolor muscular. Los niños no deben recibir aspirina, pues puede causar una complicación muy rara llamada síndrome de Reye (trastorno extraño que causa inflamación e hinchazón del cerebro y un grave deterioro del hígado).

En general, un niño con varicela debe ser atendido de inmediato y recibir tratamiento oportuno con antivirales, pues lo importante es evitar el riesgo de desarrollar complicaciones severas, ya que la enfermedad puede producir desde lesiones de la piel hasta del sistema nervioso central como encefalitis; también puede haber presencia de erupción purpúrica (ampollas grandes y en cantidad, generalmente signo alarmante de una enfermedad sistémica, infecciosa, hematológica, oncológica o inmunológica), neumonía y quizá la muerte.

La causa más común de hospitalización puede ser debido a una sobreinfección por bacterias de las lesiones cutáneas. En ocasiones, la hospitalización es necesaria por hepatitis o encefalitis.

 

Contra la infección, una vacuna

Existe una vacuna contra la varicela. Con ella se previenen problemas médicos y se reducen los costos del tratamiento. No es muy barata, pero resulta más económico vacunarse que enfermarse, pues los padres pueden perder hasta dos días de trabajo y los niños hasta un mes de escuela. Si a un niño vacunado le da varicela será muy leve, tendrá menos lesiones, menos fiebre y se recuperará rápidamente. De hecho, la enfermedad puede ser tan leve que sólo puede parecer piquetes de insecto. Aunque haya sido vacunado, un niño que presente varicela leve puede contagiarla a otros y los casos secundarios siempre son más graves que los primarios. Si el niño primario tiene, por ejemplo, 50 lesiones, el segundo tendrá más y el tercero aún más y con mayor carga viral.

El caso primario es el primer niño que se enferma. Los secundarios son los que se contagian. Así que cuando la familia junta a todos los niños para que se enfermen y contagien de una vez, no está tomando en cuenta que la enfermedad en el primer niño no será tan agresiva, a diferencia del último de la cadena.

Una vez que se tiene varicela las personas quedan protegidos de por vida; pueden tener un segundo cuadro, sobre todo si se padeció antes del primer año de edad, pero los casos son muy raros.

 

Algunos consejos

  1. Mantener en casa a los niños enfermos. No deben ser fuente de infección para los demás.
  2. Si un pequeño se enferma, los demás deben vacunarse para evitar el contagio. Si hay un contagio o brote en la escuela, aislar a los niños y vacunar a los que no estén enfermos.
  3. Procurar estar en un ambiente fresco porque el calor y el sudor hacen que los granos piquen más. Puede ayudar colocarle al niño un paño húmedo y fresco sobre las áreas donde más le pique.
  4. Cortarle bien las uñas, para que, si se rasca, no pueda hacerse heridas en la piel.
  5. El picor se puede controlar con baños calmantes o antihistamínicos.

 

Datos de la varicela

  1.  
    • La tasa de mortalidad por varicela en México es de alrededor de 150 muertes por cada 100 mil habitantes.
    • La edad de mayor riesgo es de 0 a 4 y de 5 a 10 años.
    • Entre 5 y 6 mil casos de cada 150 mil se complican. Los problemas más comunes son los cutáneos (30% con varicela hemorrágica, celulitis, púrpura y gangrena); otros casos terminan en choques generalizados con neumonías virales; las personas con VIH-SIDA tienen alto índice de mortalidad (alrededor de 15%). Las complicaciones del sistema nervioso son menos frecuentes: 1 de cada 4 mil; encefalitis: 2 de cada 10 mil. De acuerdo con el Instituto Nacional de Pediatría, la encefalitis es más frecuente en México en 30% de los casos.
    • La vacuna es una de las más eficaces con confiabilidad de 95%, pues de 100 personas que se vacunan sólo 5 podrían presentar varicela muy leve.
    • Con la vacuna se evita la posibilidad de desarrollar Herpes Zoster, secuela de la varicela.
    • Entre más grande sea el niño mucho más grave es la varicela.
    • 98% de la población va a presentar la enfermedad si no se ha vacunado y no ha tenido nunca antes la enfermedad.
    • Este padecimiento es mucho más frecuente en pediatría. En México se dan alrededor de 310 mil casos por año.

 

Importancia de prevenir

Es preciso tener presente que todos los niños que jamás hayan tenido varicela están en riesgo de adquirir la enfermedad y pueden desarrollar complicaciones graves. La varicela es más común en los niños que asisten a la guardería o a la escuela. Por esta razón, es importante evitar que los niños con varicela estén en contacto con niños susceptibles hasta que dejen de representar un riesgo de contagio para otros (cuando todas las ampollas hayan formado costra).

Cuando se presenta la varicela en casa, un niño o adulto susceptibles tienen 90% de probabilidad de contagiarse de un hermano, hermana o incluso de sus padres. La mejor manera de protegerlos es aplicando la vacuna contra la varicela, prescrita siempre por un médico. La protección que brinda la vacuna es duradera y provoca que el cuerpo forme defensas específicas contra el virus de la varicela.

 

DATOS DE AUTOR:

* Infectóloga Pediatra del Hospital Infantil Privado. Miembro de la Asociación Mexicana de Pediatría.