Brenda Hernández Mendoza 30 años

Brenda Hernández Mendoza 30 años

Brenda Hernández Mendoza

30 años

México, D. F.

Tengo un pequeño de dos años 11 meses. Se llama Francisco Javier, y su llegada fue un cambio drástico para mí, pues es lo mejor que me ha pasado. Es una realización inexplicable, y una alegría inmensa, aunque fue una preocupación antes y después del embarazo. Recuerdo que en el tercer mes tuve amenaza de aborto, y a partir de ese evento procuraba seguir los pasos que me indicaba el ginecólogo. Afortunadamente mi hijo nació sano y sin ninguna complicación, pero cuando cumplió un año le detectaron bronquitis asmática viral. Empezó con vómito, pensé que quizá la leche le caía mal. Lo lleve al hospital y me dijeron que se trataba de una infección, pero yo lo veía mal y me deprimí mucho, entonces volví a llevarlo porque le faltaba el aire, se le sumía el estómago, su respiración era cortada, y fue cuando lo internaron y le diagnosticaron la enfermedad. De inmediato lo trataron con inhaloterapia y a base de vitaminas.

 

Sé que como la bronquitis, hay otros padecimientos que los niños pueden sufrir, por eso procuro estar bien informada, estar al tanto de sus vacunas, y llevarlo a consultas de rutina con el pediatra, además de consultar con el médico antes de darle algún medicamento. A ha sido un poco complicado porque soy madre soltera, pero con la ayuda de mi familia he podido trabajar sin descuidar a mi hijo, procura que no le falte nada, atenderlo, educarlo de la mejor manera, y sobre todo, darle mucho cariño, pues creo que está es la base para criar a niños sanos. Ellos deben sentirse queridos, amados y protegidos, de lo contrario, se empiezan a aislar, no conviven y puede alterarse su conducta. A mi hijo siempre le trato de explicar la razón por la que a veces no puedo estar con él, y me sorprende mucho su capacidad de asimilar y entender las cosas. Los niños se dan cuenta de todo y son muy inteligentes, por eso siempre se les debe hablar claro y con la verdad. Hay que valorarlos y amarlos mucho, ellos son individuos que necesitan de una guía para que sean mejores personas, y aunque no se tenga una pareja para criarlos, todo es posible con voluntad, fuerza, dedicación y amor.

 

 

Esperanza González Sánchez

61 años

México, D. F.

Para mi ser madre es un hecho inexplicable, es un sentimiento y una experiencia maravillosa que te regala la vida. Tengo dos hijos, Lillian y Oscar, los dos son la razón más importante que tengo y de los cuales me siento muy orgullosa. Afortunadamente no han padecido enfermedades graves, sólo recuerdo el problema de mi hijo cuando tenía cuatro 14 años, que a causa de una infección estuvo a punto de tener septicemia (infección que se caracteriza por la presencia de bacterias en la sangre, puede ser potencialmente mortal y afectar los pulmones, el abdomen y las vías urinarias). El jugaba béisbol, y en una ocasión todo el equipo fue a un balneario, ahí le pico un mosco y se le empezó a hinchar la cara, lo atendieron y después mi esposo y yo lo llevamos al médico y nos dijo que tenia una infección. Lo trataron con medicamentos, poco a poco la hinchazón e inflamación comenzaron a ceder, y ya no fue necesario hospitalizarlo. Fue una situación que si me preocupó. Entonces procuraba, y todavía lo hago, proteger mucho a mis hijos pero sin llegar al extremo, así como ayudarlos y apoyarlos en todo lo que ellos emprendan. Creo que como padres tenemos la obligación de cuidarlos mucho más, y no al revés.

 

Estoy convencida que debemos mostrar nuestros sentimientos a nuestros hijos, pues ellos son por quienes vivimos, trabajamos, y nos esforzamos día tras día para ser mejores padres y para ofrecerles lo mejor. En este caso, enseñar con el ejemplo es una herramienta básica. Si no se puede decir mucho con palabras, las acciones muestran a los hijos lo que queremos transmitirles, y ellos lo reflejarán a su vez con sus propios hijos.

 

Otra vía que considero importante, es contar con publicaciones que nos orienten a nosotros como padres, que nos enseñen e ilustren la mejor manera para guiar a nuestros hijos. A veces nos equivocamos y nosotros mismos no entendemos ni terminamos de comprender sobre la crianza de los niños, y las revistas enfocadas sobre este tema son de gran utilidad.

 

María Elena Elsa Cuenca Sánchez

60 años

México, D. F.

Mi hijo tiene 20 años, y él me ha llenado de grandes satisfacciones. Aunque fueron tantas cosas que me preocuparon cuando era pequeño. Una de ellas fue cuando lo tuve que llevar con el psiquiatra, pues le faltaba una sustancia a su cerebro para que éste evolucionara y se desarrollara bien. Me dijeron que debía tomar medicamento, ya que era un niño retraído, inhibido, se aislaba de todo, y no socializaba fácilmente con las personas. Me asusté mucho porque me explicaron que niños con esas características tendían a la depresión. Dude en darle el medicamento, y finalmente decidí no hacerlo. Mi esposo y yo optamos por ofrecerle un ambiente familiar lleno de cariño y de convivencia, lo cual fue acertado, y me llevó a darme cuenta que esta forma de ser de él es parte de su personalidad, de su esencia.

 

Creo firmemente que el afecto es la base para educar a los niños. Si se tiene bien cimentado el ámbito familiar, ellos lo sienten, y les ayuda a desenvolverse.

 

Mi hijo es ahora una persona dedicada, centrada, con muchas ganas de aprender, y mi esposo y yo siempre estamos ahí con él para ayudarlo, darle su propio espacio, su libertad, pero sin descuidarlo.

 

Intentamos orientarlo y no imponerle nada, dejamos que tome sus propias decisiones y cometa sus propios errores. Muchas veces los padres queremos que sean como queremos, pero cada persona es diferente y tiene su propia personalidad, por lo tanto hay que respetarlos. Y si no sabemos cómo, podemos buscar información o a alguien que nos oriente.