¡Empieza a cuidar los dientes de tu bebé!

¡Empieza a cuidar los dientes de tu bebé!

ESCRITO POR: Dra. Amelia Escudero Rodríguez*

 

 

En los números anteriores hemos abordado una breve explicación de lo qué es crecimiento, desarrollo y atención durante el embarazo para la madre en cuanto a alimentación y cuidados básicos, sobre todo de la higiene bucal. Ahora bien, es de suma importancia asesorar a los padres sobre la salud buco dental de sus hijos. Por ello, en esta edición pasamos a la etapa postnatal.

Como ya sabemos, los dientes de los niños empiezan a desarrollarse en el feto. De aquí que la mayoría de los trastornos orofaciales infantiles tienen su origen en el proceso de desarrollo, en este sentido, las lesiones o alteraciones pueden estar presentes en el momento de nacer, o hacerse evidentes al poco tiempo, pueden aparecer, cambiar de características, detenerse o desaparecer a lo largo del proceso de crecimiento. Algunos trastornos son hereditarios o pueden ser adquiridos de los padres o hermanos, pero de muchos otros se sigue ignorando su origen.

Aunque todavía no se conozcan la causa exacta de algunas anomalías, sabremos cómo tratarlas con la colaboración de odontólogos, pediatras y cirujanos. Por ello, es importante que estudiantes y especialistas se informen diariamente sobre los aspectos que implica la asistencia odontológica infantil, para tratar dichas alteraciones y orientar de forma adecuada a los padres respecto de esta primera etapa de dentición del bebé.

 

¿En qué momento comenzar?

Desde hace algún tiempo sabemos que la salud oral de los lactantes, niños y adolecentes tiene gran influencia en la salud general de la población infantil, aunque se ha avanzado notablemente en la promoción de la salud dental oral, todavía falta algún tiempo para llegar a controlar totalmente los trastornos dentales y, es muy probable, que quizá no se llegue a conseguir.

Alteraciones como la caries y la enfermedad en las encías existen en diferentes grados en todos los países del mundo. Por lo tanto, es importante que todos los odontólogos estén preparados para hacer frente a los problemas orales más frecuentes en la población pediátrica. Debido a esta necesidad y a los avances tecnológicos, es importante que los estudiantes y profesionales en odontología se actualicen constantemente sobre el tema.

Asimismo, es esencial que el pediatra este en comunicación con el odontólogo pediatra en el caso de que encuentre alguna lesión o anomalía dentro de la boquita del bebé. También es importante el tipo de alimentación de acuerdo con las etapas de crecimiento para estimular, de alguna manera, las encías, y así poder facilitar la erupción de los dientes del bebé; si los alimentos a la edad de cuatro meses son todavía muy líquidos esto podría dificultar ese estímulo que se necesita para la erupción dentaria. El bebé debe pasar de líquidos a sólidos y posteriormente darle alimentos picados, y es desde el momento de la aparición de sus primeros dientitos, que son los centrales inferiores, se debe empezar con los cuidados necesarios, el más importante es la limpieza de los dientes, lo cual se puede realizar con una gasa húmeda después de cada alimento o, bien, existen unos cepillos en forma de dedal que la madre se introduce en el dedo y puede cepillar a su bebé sin lastimarlo, ya que las cerdas son demasiado suaves.

 

Objetivo del cuidado dental

Durante muchos años se ha considerado que los odontólogos que trataban a los niños sólo se dedicaban a arreglar sus pequeñas caries, sin embargo, se denomina “periodoncia” al tratamiento restaurador de los niños pequeños, y se reserva el nombre de “odontología pediátrica” para referir con mayor exactitud a la salud dental infantil. De aquí que se ha comprobado la necesidad de que exista un manual de odontología pediátrica que contenga toda la información sobre la práctica dental pediátrica actual.

Los infantes no son adultos en miniatura, y debido al aumento de niños con trastornos crónicos que reciben tratamiento lejos de las principales clínicas pediátricas, es importante que los odontólogos generales puedan acceder a los conocimientos disponibles en dichos centros. No es la labor del odontólogo pediátrico tratar a todos los niños con problemas médicos. De hecho, se considera que la mayoría de estos niños pueden ser tratados con seguridad y gran éxito en la mayoría de las consultas generales. Por otra parte, el odontólogo general debe saber también cuándo conviene remitir a esos niños que requieren asistencia urgente, y conocer los medios disponibles en los modernos hospitales pediátricos.

Ahora, es posible prevenir la caries completamente, utilizando flúor y sellantes de puntos y fisuras, y a través de otras medidas preventivas. Más aún, con la práctica meticulosa del control de la placa, la mayoría de los niños podrán tener tejidos gingivales y encías sanas. El objetivo final de cada odontólogo debe ser el desarrollo de una dentición libre de caries, soportada por tejidos sanos, funcionando óptimamente con una oclusión armoniosa y estética.

 

Tarea del odontólogo pediatra

La tarea de buscar mayores retos y recompensas en la odontología pediátrica tiene que ver con el desarrollo de procedimientos clínicos involucrados con el amplio cambio dental, causados por el crecimiento y desarrollo del niño, así como la búsqueda de procedimientos diseñados para predecir cambios en la dentición del niño y determinar los tratamientos necesarios.

Los procedimientos predecibles y los planes de tratamientos deben proporcionar resultados excelentes, los cuales se considerarán altamente gratificantes por el odontólogo, los padres y el niño. También, es importante no descuidar los controles periódicos, los cuales se deben llevar a cabo bajo una relación de confianza entre el odontólogo, el niño y sus padres. Durante cada sesión, cualquier desviación entre la condición presente y el plan de tratamiento debe anotarse y seguirse.

De igual manera se debe tener en mente que las alteraciones menores ocurren con frecuencia, pero nunca deben verse como un fracaso, lo esencial es modificar el curso del tratamiento para modificar dichas alteraciones.

Como regla general, los cambios asociados con el crecimiento y desarrollo son continuos, pero desde el punto de vista clínico, existe una necesidad de clasificar esos cambios continuos en varios periodos. Por ejemplo, para evaluar el crecimiento de los niños, la edad dental es más útil clínicamente que la edad cronológica, debido a que se basa en el desarrollo de la dentición, es decir, es diferente la edad cronológica que la edad dental, debido a que hay diferentes etapas de erupción que pueden ser temprana, normal y tardía de acuerdo con el desarrollo del bebé, y también existen diferencias de acuerdo con el sexo, pues hay que recordar que en las niñas el crecimiento es más acelerado que en los niños.

Así, la salud oral debe ser un trabajo conjunto entre padres e hijos bajo el control de su pediatra y dentista, poniendo énfasis en la prevención de los problemas dentales, siendo los padres quienes deben hacerse responsables de la higiene oral hasta que sus hijos tengan seis o siete años. El rol del pediatra es la de mantener una óptima salud oral, por lo cual debe evaluar en forma periódica la cavidad oral, educar a los padres sobre lo importante del lavado de dientes y derivar en forma oportuna al odontólogo pediatra.

 

DATOS DE AUTOR:

* Especialista en Odontopediatría y Ortodoncia. Miembro del Colegio Nacional de Cirujanos Dentistas y de la Word Federation of Orthodontist.