¿Cómo elegir escuela secundaria?

¿Cómo elegir escuela secundaria?

ESCRITO POR: Profra. Maria de los Ángeles Franco*

 

 

Jóvenes que se encuentran entre los 12 y los 18-20 años se caracterizan por vivir un momento de transición de su infancia (dependencia) a la edad adulta (independencia). Es un estadio de vida marcado por la preocupación de construir una identidad acompañada de importantes cambios fisiológicos, cognoscitivos, emocionales y sociales. El conjunto de alteraciones físicas y psicológicas que experimentan los adolescentes, cada una a ritmo distinto y la forma cómo las van enfrentando, va construyendo en ellos una identidad singular. Es por ello que para direccionar con mayor fortuna y certidumbre este camino es crucial que cada joven desarrolle su propio proyecto de vida, que si bien no es determinista si permite comenzar el interrogatorio sobre lo que se quiere en la vida y qué estrategias utilizar para lograrlas a corto, mediano y largo plazo. Sin duda, la escuela tiene una gran responsabilidad en brindar ayuda para la construcción de este proyecto preliminar de vida que responda a sus expectativas, pero también a sus aptitudes.

Por esta razón, la elección de la escuela secundaria es uno de esos acontecimientos familiares que deciden el futuro de los hijos. La vida de la familia afronta ese momento crucial cuando los progenitores deciden cuál y cómo debe ser el colegio en el que sus chicos aprenderán a prepararse para la amistad, la disciplina, la competencia, en general, para la vida. Por ello, es necesario asegurarse que el adolescente vaya a una buena escuela secundaria.

 

Importancia del nivel secundaria

La primera razón se debe porque en el año 2002 se publicó en el Diario Oficial de la Federación que la educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica obligatoria para los ciudadanos mexicanos, con el propósito de que cualquier individuo desarrolle con eficacia y eficiencia sus capacidades en los ámbitos intelectual, artístico, afectivo, social y deportivo, al mismo tiempo que se impulsa la formación en valores para fortalecer la convivencia solidaria y preparar individuos que ejerzan una ciudadanía activa, capaces de enfrentar la competitividad y exigencias en el mundo laboral y profesional.

La segunda razón es de gran relevancia, pues la escuela secundaria le brinda al adolescente la oportunidad de encontrar un lugar donde convivir con sus pares, crecer intelectual y biológicamente con otros que viven los mismos cambios, intercambiar experiencias de vida, ser tolerante ante la diferencia, desarrollar habilidades para formar parte de un grupo y adquirir una identidad a partir de lo que le ofrece la escuela, directivos, profesores, amigos y compañeros. Es una etapa maravillosa para que el adolescente crezca y madure con el menor conflicto posible a partir de la compañía de los directivos, profesores y compañeros.

Asimismo, existe un currículo definido por la Secretaria de Educación Pública (SEP) que está enfocado a la formación de competencias, lo cual implica que la secundaria contribuye a desarrollar en el adolescente conocimientos, habilidades y actitudes para el logro de sus propósitos en un contexto determinado. Es la etapa en la que la escuela debe asegurar que el adolescente adquiera las herramientas necesarias y suficientes para poder desenvolverse con éxito a lo largo de su vida a partir de una formación integral que incluye aspectos cognoscitivos, afectivos y sociales.

 

Intereses de los adolescentes

En las últimas décadas, las formas de existir de los adolescentes han experimentado muchas transformaciones sociológicas y culturales. En general, los adolescentes están más familiarizados con las nuevas tecnologías, disponen de información de manera más rápida sobre la realidad en la que viven. Al mismo tiempo, los jóvenes del siglo XXI enfrentan nuevos problemas asociados a los procesos de modernización y tienen mayor inclinación por la tecnología, presentan problemas de alcoholismo y drogadicción, inseguridad y están lejos de cultivar relaciones sociales. En este contexto tan complejo y complicado es fundamental que la escuela tenga  un conocimiento preciso de las características del alumno y de su entorno familiar con el fin de analizar si la escuela que se está eligiendo está en condiciones de responder de forma asertiva a los intereses, expectativas y problemática de cada joven en particular.

Cabe mencionar que para fortalecer su educación, los chicos pueden llevar a cabo actividades culturales y deportivas que contribuyan a su formación integral, las cuales deben ser sugeridas con cuidado, dependiendo de la personalidad e intereses propios, así como de los recursos económicos con los que se cuente. Para algunos es más conveniente desarrollar actividades individuales como natación, ciclismo, atletismo, tenis, artes plásticas, música, danza; para otros algunos deportes en equipo como fútbol, básquetbol, voleibol.

 

¿Cómo elegir la escuela secundaria?

Las características de una buena escuela para un padre de familia están relacionadas con la formación académica y personal que sus hijos puedan obtener de ella. La escuela elegida debe ser de acuerdo con las expectativas ideológicas y económicas de cada familia. Las prácticas de enseñanza son el espacio en que se define, en última instancia, la calidad de la educación que se imparte en la escuela, y también se basan con el currículo, condiciones materiales, institucionales y concepciones de los profesionales.

De igual manera, es importante informarse sobre los métodos de enseñanza y las formas de evaluación con la finalidad de conocer si éstos proporcionan los conocimientos de vanguardia que prepare a los adolescentes para enfrentar exitosamente los retos educativos. Además, en esta etapa es fundamental que la escuela cuente con la enseñanza de las tecnologías educativas de información como medio para facilitar el aprendizaje que demanda la sociedad actual.

En cuanto a la infraestructura, lo ideal es que los espacios escolares estén construidos y contengan las áreas necesarias y no adaptados. Es preferible que los chicos conozcan las instalaciones y estén  conscientes de los riesgos a los que pueden exponerse. En este sentido, la escuela debe contar con un programa de protección, higiene y seguridad para garantizar la seguridad de los alumnos y de todo el personal que alberga, además, de asegurar su difusión y reflexión dentro de las aulas.

 

¿Escuela pública o privada?

En este país existen buenas y malas escuelas tanto públicas como privadas. La diferencia entre asistir a una u a otra está en la calidad de la misma, pero sobre todo en la solvencia económica familiar. En muchas ocasiones la escuela privada ofrece actividades complementarias que no se contemplan en la escuela pública, además de horarios más extendidos.

La parte fundamental para tomar una decisión es que los padres junto con el adolescente visiten y se informen de aquellas escuelas que consideren cumplan con las características que deben tener los “buenos” centros educativos. Para algunos padres una “buena” escuela se define por aspectos que involucran procesos de enseñanza-aprendizaje, instalaciones, profesores, dirección escolar, atención personalizada, distancia con el domicilio o lugar de trabajo, entre otros. Sin embargo, lo más importante no es la modalidad educativa sino que el adolescente intervenga en la decisión de elegir la escuela a la que asistirá. Esto asegura un mayor éxito académico, menor resistencia, y un mayor compromiso con el mismo y sus padres.

 

Actitud de profesores

Actualmente, la enseñanza ya no se concibe como un simple proceso de transmisión de conocimiento de alguien que lo posee (el profesor) a alguien que no lo posee (el alumno), sino más bien como un proceso de naturaleza social, lingüística y comunicativa, en el cual el papel fundamental del profesor es estructurar y guiar la construcción de significados que buscan los alumnos en un entorno complejo.

Además, como ejercicio profesional la docencia debe estar sustentada en una doble formación sistemática: la disciplinaria y la pedagógica. Por un lado, la formación disciplinaria se refiere a la asignatura o asignaturas que son objeto de enseñanza, es decir, abarca el corpus de conocimientos específicos de una o varias disciplinas, así como los métodos de enseñanza empleados para su estudio. Por otro lado, la formación pedagógica se refiere al conocimiento de las cuestiones educativas: características, problemas, herramientas, desafíos, etcétera, de los adolescentes y del mundo actual. Por lo tanto, ambas formaciones deben estar interrelacionadas y lograrse un balance entre ellas, sobre todo en la educación básica como la secundaria.  

De igual manera, es importante que la interacción profesor-alumno deba estar permeada por valores como la confianza, el respeto, la tolerancia, la colaboración, el mutuo acuerdo; relación que le permite al alumno distinguir al profesor como un líder capaz de enseñar con el ejemplo.

 

Padres, apoyo a la educación

La familia (sea nuclear –padres e hijos–, extendida –en casa viven además de padres e hijos otros parientes–, o uniparental –formada por un solo progenitor y el hijo–) es la base más importante de apoyo para un adolescente en términos de brindarle seguridad en la vivienda, alimento, comprensión, afecto, entre otros. La familia apoya en el desarrollo de individuos autónomos y capaces de separarse de ella para recorrer su propio camino. El ejemplo que dan los padres o tutores es crucial durante los años de formación del niño-joven, en la planeación y organización de sus actividades escolares, de su aseo personal. Sin duda, que los padres estén presentes cuando el adolescente los requiere es fundamental para su seguridad, por lo tanto acudir a las citas cuando la escuela lo demanda es parte de las responsabilidades que todo padre debe atender.

 

Recomendaciones finales

·       Toda acción de la escuela se deberá planear y poner en práctica a partir de características individuales de sus alumnos, y considerando su interacción permanente con la sociedad a través de la familia, la escuela, la cultura y los medios de comunicación. Sólo de esta forma el contexto escolar se convertirá en una experiencia altamente formativa y en un aprendizaje para la vida, ya que continúa con la educación de valores iniciados en la escuela primaria.

 

DATOS DE AUTOR:

*Directora General de la Escuela Secundaria Gandhi.