Los fines de semana en familia

Los fines de semana en familia

Llega el fin de semana, es decir, 48 horas sin ir a la oficina, sin estrés, ni prisas y, por supuesto, sin escuela, pero ¿no sabes qué hacer? Por ello, te proponemos varias actividades originales para toda la familia con las que disfrutarán, reirán y aprenderán.

 

 

Psic. Adriana Aguilera

 

 

A veces, el estrés de la semana no nos permite estar en contacto con los demás y también con nosotros mismos. El tiempo es un valor aparentemente escaso en nuestra sociedad, pues no lo valoramos al cien por ciento. Por lo que, los fines de semana son ideales para organizar un plan en familia o disfrutar en el propio hogar. Existen diferentes planes posibles, por ejemplo, una opción ideal es disfrutar de una buena película. Pero además, también es posible organizar una comida o una cena con aquellos que queremos para celebrar algún hecho o motivo importante. El simple hecho de vivir, ya es una razón fundamental de celebración y agradecimiento.

Por otra parte, en relación con planes posibles para realizar en casa, siempre es ideal jugar a algún juego de mesa en grupo. Una forma de entretenimiento universal que permite el desarrollo de la imaginación y el contacto con los demás. Los planes en casa también son ideales porque permiten descansar y retomar energías para afrontar el lunes con optimismo.

Lo cierto es que algunas personas tienen fines de semana tan intensos que empiezan la semana con más cansancio que el que tenían el viernes. De este modo, el agotamiento se va acumulando y el malestar emocional también.

 

La convivencia familiar

No se debe pasar por alto que la familia es un grupo social, y cada uno de sus miembros van a diferir en gustos, personalidad, edad, etcétera, pero también se debe tomar en cuenta que pueden compartir algo en común, ya que en la familia se da el afecto y sentimiento de pertenencia, por lo tanto debe haber una convivencia sana. El objetivo es compartir cada uno desde su lugar y desde el rol que juegan sus propios intereses, gustos, puntos de vista, etcétera, para lograr algo en común.

Para impulsar esa convivencia, lo que debe existir es respeto por cada uno de los miembros de la familia, muy buena comunicación, en la cual hijos y padres sean tomados en cuenta y todos se sientan libres de dar sus opiniones para que al final se tome una decisión. La parte del respeto y la comunicación consiste en llegar a acuerdos y hacer tratos sobre todo con los hijos, para que éstos no sientan que se les está imponiendo alguna actividad o regla, y que todos participen de ese acuerdo. Por lo tanto, para que se pueda convivir siempre se debe tomar en cuenta al otro.

 

Actividades los fines de semana

Depende de cada familia, ya que cada una es diferente. Sobre todo los padres, quienes son los que principalmente podrán resolver qué actividades llevar a cabo si consideran los gustos y diferencias de cada integrante, deben tenerlo claro para entonces proponer algo en donde todos se puedan interesar y divertir. Para poder planear las actividades, sobre todo con hijos adolescentes, los padres deben tener en cuenta la agenda, las propias actividades de cada uno y darles sus espacios; después discutirlo, llegar a un acuerdo y planificar con anticipación, pues puede suceder que ese mismo día se les ocurre a los chicos otra idea.

Asimismo, las actividades dependerán mucho de si quieren hacer algo dentro de casa o salir juntos como familia. En casa pueden rentar una película que todos elijan o, bien, seleccionar un juego de mesa para todos los gustos y edades; también puede ser la lectura de un libro y, algo muy básico, es compartir una comida ese fin de semana. Todos los días, los padres por lo regular están trabajando, los hijos con tarea, entonces está complicado comer todos juntos durante la semana, por lo que los fines de semana se debe tratar de compartir ese momento del día, donde pueden dejar de lado las labores, con los hijos sobre respecto de cómo les fue, etcétera.

En realidad, hay muchas actividades que pueden realizar, está el hecho de buscar destinos diferentes, no ser monótonos. El Distrito Federal tiene muchos lugares que se pueden visitar, son cercanos y accesibles en cuanto al costo, pues a veces el pretexto es el dinero. Pueden planear un día de picnic, acudir a alguna exposición, hacer alguna actividad recreativa y cultural o, bien, visitar:  

Ecoparques: los llaman parques de ocio naturales. En ellos no podremos sacarnos una foto junto a Mickey Mouse o Piolín y sin embargo, los ecoparques proponen algo igual de divertido. Ubicados en entornos privilegiados y rodeados de naturaleza, ofrecen actividades de todo tipo y para todas las edades, sacando el máximo partido al aire libre. En resumen, los niños se lo pasarán igual de bien que en un parque temático y disfrutarán de un plan diferente que contarán entusiasmados a sus amigos. Entre los ecoparques que se encuentran en el D.F. y zona metropolitana, están el de Acoatl, ubicado en la zona oriente de Tlalnepantla, el de San Pedro en Amecameca, entre otros.

Rutas por el bosque: todos los bosques guardan secretos, y si no, que les pregunten a los niños dónde viven las hadas y los duendes. Perderse en su interior, aprendiendo además a distinguir los distintos tipos de árboles, si sus hojas son caducas o perennes o por qué unos tienen flores y otros no, puede ser el mejor plan familiar para un día campestre. En todas las comunidades autónomas hay muchos bosques que merece la pena visitar.

Arte en plena naturaleza: puede que entrar en un museo cuando brilla un sol de escándalo no sea el mejor plan. Pero eso no quiere decir que las actividades culturales se tengan que desechar. Hay museos en plena naturaleza que sorprenderán a todos, incluso a los mayores.

 

¿Cómo invitar a los hijos adolecentes?

Es difícil, sobre todo, porque precisamente uno de los retos del adolescente es separarse de la familia y buscar otros grupos para formar su identidad, por lo que el camino más viable es respetar sus tiempos y espacios, sus actividades; los padres deben entender que el adolescente ya no es un niño, más bien es una persona que busca y tiene sus propias relaciones, pero que si puede haber un espacio compartido, para ello es básica la comunicación entre ellos, para saber qué le gusta, qué prefiere, si quiere que se le acompañe a algún lado, etcétera, para hacer tratos o acuerdos, y en este sentido decirles: “este fin de semana te acompañamos, pero el siguiente tú nos acompañas a dicho lugar”. Se debe procurar no discutir, pues los chicos buscan pelearse para poder individualizarse, más bien se les debe tratar como adolescentes que van camino a una edad más madura.

 

Beneficios de la convivencia

En el mundo globalizado en el que vivimos, y debido a que entre semana no hay convivencia o comunicación con los hijos, los fines de semana son ideales para que los padres se desestresan y dediquen tiempo a sus hijos, pues la falta de ello puede afectarle a largo plazo. Sin duda, los padres son un modelo afectivo, social, cultural, de valores para los hijos, por lo que, aunque no de manera consciente, los niños y adolescentes se preguntan y reclaman con quién se van a identificar si no hay convivencia familiar, si no existe esa figura, ese ejemplo. Por ello, lo más importante es que los fines de semana se aprovechen y haya unión, sentido de pertenencia, se les debe ofrecer un modelo de compartir, y esto les va a crear un ejemplo a los niños, les dará seguridad, pues sus padres le demuestran interés. En este mundo apresurado no importa tanto la cantidad sino más bien la calidad, y los fines son excelente oportunidad para olvidarse del trabajo y concentrarse en la familia.

 

Consecuencias negativas

Si no hay convivencia, la familia estará dividida, no tendrá sentimiento de pertenencia, un aspecto que nos ayuda en otros ámbitos o aéreas para poder convivir o identificarnos con otras personas; los hijos crecerán solos y con esta falta de afecto, que es lo que se busca en la convivencia, serán niños inseguros, con depresión, frustrados, se enojan si no se hace lo que ellos quieren, no tienen afectos, etcétera, pero además serán intolerantes y tendrán problemas al relacionarse en la escuela, trabajo, familia, y cualquier otro grupo social.

 

Conclusiones

Es un tema que puede sonar fácil, pero tiene una complejidad porque hablamos de un grupo social donde habrá diferencias. En resumen, lo más importante es la comunicación, ser buenos padres a través de la guía y el ejemplo, y no sólo el amigo que dejar hacer lo que los hijos quieran. Ambos padres deben tener abiertos los canales de comunicación para poder establecer una convivencia sana. Para ello, deben:

·      Plantearse la posibilidad de olvidarse del trabajo y del estrés.

·      Plantearse la posibilidad de convivir con sus hijos.

·      Estar abiertos en querer hacer cualquier actividad y estar dispuestos a ceder en algunas cuestiones o situaciones.

·      Saber qué es lo que les gusta u opinan sus hijos, lo que prefiere cada uno y tomarlo en cuenta al momento de tomar decisiones.

·      Planificar, no sólo llegar e imponer.

·      Organizar actividades.

·      Investigar opciones.

·      Tener claro lo más importante y esto es, pasar tiempo con sus hijos, de esto dependerá su desarrollo psicológico y social.

 

DATOS DE AUTOR:

* Psicoanalista de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM). Tels.: 5286 1744 y 5286 5509. aaguilera.grovas@gmail.com

Clínica de Asistencia a Pacientes. Tels.: 5553 3599, 5286 6550 y 0329. spp@spm.org.mx, www.spm.org.mx