Educar al ritmo de la música

Educar al ritmo de la música

a música es una forma divertida y fácil de aprender y una de las formas de desarrollar la inteligencia emocional de los niños. Además, entre muchos otros beneficios, favorece su integración social y permite que tengan una mejor comunicación.
Psic. Adriana Aguilera*
Aunque pareciera un tema nuevo o algo que se está dando recientemente, en rea- lidad la música es inherente al ser huma-
no y tan antigua, que desde los grandes filósofos como Platón nos hablaban de la importancia de la música, ya que con ella se educaba el alma y con la gimnasia el cuer- po. Educar con música es utilizar la música como una he- rramienta para desarrollar habilidades en los niños, pero principalmente, les ayuda en el manejo de sus emociones y su personalidad.
No se puede pensar que exista alguien a quien no le guste la música, a todo individuo algún tipo o género le llama la atención, pues le ayuda a expresarse, aunque no todos tenemos las habilidades para ser grandes músicos o concertistas, pero nos permite experimentar emociones, y esto en los bebés y niños es importante porque un bebé puede experimentar todos los sentimientos y emociones comunes, como tristeza, enojo, alegría, a través de la música.


Las emociones y la música
La música ayuda a expresar los afectos porque nos ayuda a relejarnos y sentirnos mejor, ya que nos despierta un sentimiento, un afecto, por ejemplo si a un bebé se le pone una canción que a la madre le gusta y que refleja felicidad, el bebé lo percibe y siempre que escuche esa música lo relacionará con la alegría, en cambio si es rock pesado puede alterarlo. Hay que saber que el ritmo es el que estimula el estado emocional.
La música produce una sensación de relajamiento, que da equilibrio y permite expresar emociones que de otra manera, no se expresarían, y en el caso de los niños, aunque el adulto hable con el bebé, éste no alcanza a entender qué le dice, pero lo relaja el tono de voz, entonces la música sería un equivalente de la voz de una madre que lo ayuda a calmarse y a sentirse mejor.
Así, la música ayuda en tres aspectos fundamentales o funciones a nivel psicológico y psíquico: a la expresión de las emociones, pues a veces sólo a través de la música nos atrevemos a manifestar sentimientos de dolor, enojo, etcétera; para la catarsis, sacar la tensión, lo que nos presiona; y también a ser organizados, ya que la música tiene orden y reglas, se sigue un ritmo, una melodía, y esto provoca estar en orden, nos da consistencia y coherencia. De esta manera, ayuda a anticipar, organizar y sincronizar el movimiento. Bailar, dar palmas o caminar al ritmo de una canción son actividades que ayudan al desarrollo del ritmo y movimiento conjuntamente.
Cabe destacar que existen inteligencias emocionales y múltiples, es decir, no sólo existe una, sino que se divide en diferentes áreas, que a veces se trabajan en conjunto o de manera individual, una de ellas es la inteligencia musical, y en este sentido, nos permite expresar emociones, lo que a su vez favorece la creatividad. En el momento en que se pueden reconocer emociones y se pueden expresar, también se reconocen las emociones del otro y se produce empatía, y si podemos reconocer lo propio y ajeno ante cualquier situación estresante, podremos detenernos a hacer ese reconocimiento, crear una situación, a tener creatividad al buscar opciones y definir soluciones ante la vida. Esto produce la música, se puede desarrollar esa parte creativa. Los niños pequeños de dos años o más, tararean una canción, la repiten, empiezan a inventar canciones, son capaces de seguir un ritmo o de inventarlo, así desarrollan su creatividad.


Los padres y la música
Otro de los beneficios que proporciona la música es que ayuda a iniciar la comunicarnos con el bebé, desde antes de nacer, quien percibe un sonido que lo hace sentir bien, por ello es recomendable que los padres, sobre todo la madre utilice música que le guste, la relaje y la haga sentir feliz, pues se lo transmitirá al bebé. Desde el vientre materno se puede empezar la comunicación con los hijos a través de la música. También se puede jugar, podemos destinar un tiempo para fin que permitirá desarrollar diferentes roles, aprender formas de adaptarnos y reglas de so- cialización, las cosas que existen en el mundo, las diferentes profesiones. Entonces los padres deben tener presente que la música nos puede ayudar en todas estas áreas, independientemente si el niño será músico o no, lo impor- tante es que se sienta relajado y los padres se den la oportunidad de jugar con sus hijos en un ambiente armónico, propiciado con ayuda de la música.

Qué canciones se les puede enseñar
La música en forma de canción es diver- tida y fácil de aprender. A los niños les gusta escuchar canciones didácticas, ya sea cantadas por sus padres o graba- das. Pero es importante ser cuidadosos y detectar que es lo que queremos pro- ducir o enseñar al niño a través de la música y con esto seleccionar la música o canciones, es decir, si se quiere que ayude a relajar, hay que buscar la can- ción adecuada, además que contenga letras que el niño entienda, y si no, lo que se puede hacer es explicarle, darle una introducción para que perciba la emoción, de lo contrario no servirá. No hay que olvidar que deben ser cancio- nes de acuerdo a su edad. Las rondas o canciones infantiles pueden funcionar
muy bien, ya que por lo general vienen acompañadas de movimiento, aplausos, vueltas, lo que ayuda a los niños a co- nocer y experimentar su cuerpo y favo- recen el desarrollo de la coordinación motriz. Por lo tanto las canciones tienen un fin, y esto no se debe perder de vista. Se debe saber en qué momento utilizar un tipo de música para el aprendizaje y cuándo hacerlo sólo como actividad de esparcimiento.
Casi todos los seres humanos tenemos sensibilidad musical, pero es algo que se tiene que desarrollar, quizá no en to- dos los niños, pero si el padre nota que el pequeño tiene interés en seguir cierto ritmo o que le gusta escuchar música clásica, siendo muy pequeños, lo que
puede hacer es experimentar con ellos y descubrir si se sienten atraídos por la música, el jugar con instrumentos musi- cales puede funcionar, como la guitarra de juguete, el tambor, crear diferentes sonidos con utensilios que se tengan en casa. Y es que además de ser uno de los recursos lúdicos que tenemos a la mano y disponible en cualquier mo- mento, es un importante instrumento edu- cativo. Sirve para desarrollar el instinto musical, para enseñar modales o incluso desarrollar el lenguaje. Y además crea un fuerte vínculo emocional que hace que nos sintamos más cercanos a la per- sona que nos está cantando. Compartir una canción es estar en la misma sinto- nía con otra persona.

Conclusión
Se debe tener presente que la música ayuda a los niños a tener equilibro afectivo, emocional, sensorial y motriz; también ayuda al desarrollo intelectual, ya sea al crear música, tocar un instrumento o cantar. Esto ayuda al pe- queño a poder expresarse, convivir y relacionarse con otras personas de una manera más ordenada y coheren- te, la música ayuda a crear confianza en ellos mismos y en los demás, facilita las relaciones sociales. Gracias al canto coral, es decir, a cantar con otros niños, el niño aprende a relacionarse en armonía con otros compañe- ros. Por lo tanto, no importa tener una voz de tenor o que no sepamos entonar bien las canciones, la música siempre serán un regalo hermoso para el pequeño si lo hacemos con dedicación y cariño.