Beneficios de la lactancia materna

Beneficios de la lactancia materna

Se puede hablar mucho sobre las características o ventajas de un producto. Cuando se habla de la leche materna la mayoría de las personas reconocen su superioridad como alimento para los niños desde que nacen hasta los 2 años de edad y como alimento exclusivo hasta los 6 meses de vida.

 

Por Dra. Mariana Colmenares Castaño*

 

 

Desafortunadamente, pocos realmente conocen todos sus beneficios más allá de ser un alimento.

 

Los seres humanos somos mamíferos y como tales estamos preparados para recibir el alimento directamente de nuestra madre y como madres, a dar el alimento a nuestros hijos. De tal suerte que la leche humana se encuentra especialmente diseñada para la alimentación del bebé humano, así como la leche de vaca se encuentra diseñada para los becerros, la leche de la ballena para los ballenatos y así sucesivamente.

La forma en como alimentamos a nuestros hijos se ha modificado enormemente por situaciones socioculturales y demográficas. Perdiendo así la cultura de la lactancia e incluso considerando otros tipos de alimentación como iguales o superiores a nuestra propia leche.

Con lo dicho hasta ahora, es esperado generar varias preguntas: ¿Por qué elegir, entonces, la leche materna?, ¿Por qué tratar de superar los retos a los que se enfrentan las madres con un nuevo bebé?, ¿Por qué vale la pena el esfuerzo cuando la mamá trabaja?, ¿Por qué vale la pena antes de optar por otra forma de alimentación hacer todo para lograr una lactancia materna? ¿Por qué tenemos que saber pedir ayuda en el momento en que tenemos problemas para lograr nuestros objetivos?

La leche materna tiene un sinnúmero de características y ventajas que a la fecha no han sido superadas por las fórmulas artificiales. Algunas de estas características son: La protección inmunológica y la disminución de enfermedades alérgicas, el apego con la madre, la protección contra la obesidad, la diabetes y otras enfermedades metabólicas. Además es alimento siempre disponible y gratuito.

La mama es la glándula especializada en todos los mamíferos para la producción de leche. Los cambios preparatorios en ésta glándula empiezan desde la adolescencia. Posteriormente, en el embarazo los cambios son más observables haciendo que la glándula crezca. La areola crece y se modifica de color para que el bebé la logre ver desde que nace, aun cuando su agudeza visual no es todavía adecuada. Los pezones también se preparan por sí solos aumentando su elasticidad y lubricación.

Poco después de dar a luz ocurren cambios importantes que incrementan niveles de ciertas hormonas y disminuyen el de otras logrando así que se inicie la producción de leche. Esta producción de leche generalmente ocurre a las 24 horas, en caso de partos y  hasta 72 horas en el caso de cesárea.

Las primeras horas después del parto la madre produce calostro. Este es un líquido de color amarillento con una concentración máxima de defensas (Inmunoglobulinas A). No existe otra etapa de la vida en que se vuelva a recibir esa concentración de defensas. Además, el contenido calórico y la concentración de los nutrientes del calostro, se encuentran en muy poca cantidad de líquido. Esto último lo convierte en un líquido altamente concentrado y adecuado a la perfección para el pequeño estómago del bebé. El calostro y la leche materna son alimentos perfectos, suficientes y vivos.

Entre las primeras 24 y 72 horas después del nacimiento se observa un incremento en la cantidad de leche, que se va adaptando a la demanda del bebe, hasta que aproximadamente a los 7 días de vida se tiene ya la leche madura que persistirá el resto del periodo de lactancia. La mayor parte de las mamás son capaces de producir la cantidad de leche que su propio hijo necesita, aun cuando se trate de gemelos, la madre producirá la leche necesaria para ambos o más.

El bebé que recibe leche materna logra que su intestino se colonice pronto de bacterias buenas como las bifidobacterias, logrando una flora intestinal adecuada que ayuda, además de las funciones inmunológicas y de protección, para una correcta digestión y absorción de ciertas sustancias como calcio y vitaminas. La lactosa es el azúcar de la leche y es fuente importante de calorías y está relacionada con el establecimiento de una flora intestinal correcta. Existe relación entre el equilibrio de la micro-flora intestinal normal y la correcta reacción inmunológica posterior, esto es importante en la aparición de las alergias.

Las proteínas de la leche materna son específicas para la especie. La leche de vaca contiene una proteína que no tiene la leche humana, llamada beta-lacto- albúmina. Esta proteína está relacionada de forma muy importante con la enfermedad conocida como alergia a la proteína de la leche de vaca. En la dieta habitualmente hay un exceso de leche de vaca en forma de atoles y otros alimentos, lo que hace que la madre que ingiere estos alimentos, pase ésta proteína a través de su leche al bebé provocándole reacciones alérgicas importantes. Muchas veces en estos casos por error se suspende la lactancia. Sin embargo, los bebés responden de forma favorable cuando a la madre se le restringen los lácteos de su dieta.

Otra proteína importante de mencionar es la caseína, la cual es casi 10 veces más pequeña en la leche materna que en la leche de vaca, haciéndola mucho más digerible. Éste ejemplo es similar con muchas otras proteínas fundamentales.

Entre los ácidos grasos contenidos en la leche materna están el linoléico y linolénico precursores del ácido decoxahexanoico DHA y el ácido araquidónico ARA implicados en el desarrollo visual y cognoscitivo. Las investigaciones han demostrado que el efecto de estas sustancias en la leche materna son mucho mayores y duraderas que en los ácidos  grasos contenidos en las fórmulas. 

La leche materna está también provista de un gran número de enzimas como la lipasa, la amilasa y muchas más. Estas favorecen y mejoran la digestión disminuyendo los cólicos, las intolerancias, el reflujo y otras manifestaciones gastrointestinales frecuentes en los niños alimentados con fórmulas.

Un dato importante es que existen también hormonas implicadas en el desarrollo y madurez de todo el aparato digestivo y además tienen una función reguladora y de defensa.

La lactancia materna, sobre todo cuando es exclusiva, disminuye el riesgo hasta en un 40% a ser obeso y el riesgo a tener sobrepeso hasta en un 30%. Se han propuesto algunas teorías, el control de la saciedad es mejor en el bebé alimentado con seno materno, ya que él decide hasta que momento quedó satisfecho y cubrió sus necesidades. Cuando el bebé se encuentra en buen estado, es capaz de regular su propia ingesta haciendo caso a su centro de saciedad. Por otro lado, las fórmulas aumentan más la cantidad de insulina en sangre, que además de sus funciones en el metabolismo de los carbohidratos, es responsable de la producción de adipocitos que están relacionados con el riesgo al sobrepeso y a obesidad.

La hormona leptina esta relacionada con el control de la saciedad y han encontrado que los niños alimentados con leche materna tienen niveles más altos de ésta hormona en la sangre volviéndolos más capaces de controlar su saciedad.

Por último, pero no menos importante, existe una relación entre algunos tests de inteligencia y neurodesarrollo, donde el niño alimentado con leche materna tiene más puntos en los resultados de varios tests, entre ellos los de coeficiente intelectual. Son niños por arriba de la media poblacional, incluso en desarrollo psicomotriz. Son niños que gatean antes, caminan antes y hablan antes, logrando un mejor desarrollo y aprovechamiento escolar. 

La alimentación con leche materna disminuye el riesgo de caries dental y de malformaciones orofaciales y disminuye la necesidad de utilizar aparatos odontológicos. Los bebés con malformaciones como labio y paladar hendido alimentados con leche materna tienen una diferencia diametralmente importante en los resultados de las cirugías estéticas por un mejor desarrollo muscular.

Los bebés con cardiopatías congénitas y problemas neurológicos son también un grupo especial que se ve enormemente favorecido con la leche materna, ya que disminuye la mortalidad y las enfermedades concomitantes de manera importante.

Pero los beneficios no solamente son para el bebé, también la madre se beneficia. Por ejemplo; en el posparto disminuye le riesgo de hemorragia, ya que debido a la liberación de oxitocina por la succión del bebé en el pecho, el útero se contrae de forma más rápida, disminuyendo el sangrado. Esto se mantiene hasta que el útero alcanza el tamaño previo al embarazo, aproximadamente a las 6 semanas. La lactancia exclusiva quita el periodo menstrual de la madre disminuyendo el riesgo de pérdidas de sangre y disminuyendo el riesgo de anemia, además del efecto anticonceptivo, sobretodo en los primeros 6 meses después de dar a luz. Disminuye el riesgo de cáncer de mama, el riesgo a tener osteoporosis y el riesgo de cáncer de ovario. Mejora además el pronóstico en la depresión posparto y disminuye su incidencia.

El dar lactancia materna hace que la mamá recupere el peso previo al embarazo mucho más rápido, ya que quema aproximadamente 500 kcal por día. También esta relacionado con la disminución en la aparición de diabetes y otras enfermedades metabólicas.

Ambos se ven favorecidos en la disponibilidad de la leche materna cuando se encuentran juntos, no solo en el aspecto alimentario. Nunca van a existir problemas en su preparación, no habrá errores de dilución. El envase es el perfecto y a la temperatura correcta, y como si todo esto no bastara,  no cuesta, no contamina y es ecológica.

 

DATOS DE AUTOR:

*Pediatra, Consultora Certificada de Lactancia por IBLCE.

consultoriodelactancia@gmail.com Citas: 26 52 50 52

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Fuente: Breastfeeding and the Use of Human Milk Pediatrics 2005;115;496 DOI: 10.1542/peds.2004-2491