Los tuyos, los míos y los nuestros: cómo integrar una nueva

Los tuyos, los míos y los nuestros: cómo integrar una nueva

Formar una nueva familia requiere tiempo, dedicación y esfuerzo. Las familias reconstituidas poseen características únicas que implican retos complejos para todos sus integrantes.

Por Paola Pérez C.*

Una familia reconstituida está formada por una pareja, en la que uno o ambos, tienen hijos de un matrimonio anterior. Aunque cada una es diferente, se caracterizan por ser familias en transición, es decir, que tendrán que enfrentar una gran cantidad de cambios en poco tiempo.

Cuando una pareja toma la decisión de volver a casarse, debe estar consciente de que sus hijos no comparten la misma emoción e incluso pueden mostrar resistencia, lo que podría ocasionar frustración.

Claves para una familia integrada y exitosa

Tantos cambios pueden afectar la estabilidad de los pequeños. No te apresures y no los presiones, permite que tus hijos y sus hijos se acostumbren a esta nueva situación y toma en cuenta estos tips para lograr que la transición sea más fácil: 

Sé paciente. Probablemente no sentirás amor por los hijos de tu pareja (o viceversa) de un día a otro. Date la oportunidad de conocerlos y convivir con ellos, y de que tu pareja se acerque poco a poco a tus pequeños. Éste será un proceso gradual.

Consolida tu relación. Un matrimonio feliz beneficia a todos. Si sus hijos los ven demostrarse amor, respeto y comunicarse abiertamente, aprenderán estas virtudes y se sentirán más seguros en ese entorno. Destina un tiempo todos los días para convivir con tu pareja. Pueden aprovechar cuando los niños estén en la escuela para comer o almorzar juntos.

No crees falsas expectativas. Ninguna familia es igual, así que no esperes que sea como la anterior. Generar expectativas muy elevadas o poco realistas, puede resultar en frustración o decepción. Debes estar consciente de que no será fácil.

Fomenta el respeto. Pídeles a todos los miembros de la familia que eviten herir a los demás intencionalmente. Deben entender que el respeto es la base de toda relación. Esto puede ser complicado, sobre todo si las diferencias de edad son muy notorias.

El respeto será la base para lograr que las cosas funcionen,
incluso cuando existan fricciones.

Estrecha los lazos familiares. Busca desarrollar una relación positiva con los hijos de tu pareja, el primer paso es conocer sus expectativas y necesidades. Todos los niños necesitan básicamente:
Seguridad. Hazles saber que pueden confiar en ti y que sus padres siempre estarán cuando los necesiten.
Amor. Demuéstrales que son importantes para ti y que sientes un cariño especial hacia ellos.
Atención. Escúchalos y crea un ambiente de respeto para fomentar la confianza y una comunicación efectiva.

Los niños necesitan sentirse amados, pero pueden sentirse incómodos ante las demostraciones físicas de afecto de la nueva pareja. Las palabras son la mejor opción para acercarse y empezar a establecer un lazo. Reconozcan sus logros y háganles saber lo orgullosos que se sienten de ellos.

Mantén una buena relación con tu ex. Es más fácil que los niños se adapten a la nueva familia si ven constantemente a su madre o padre biológico y tienen una buena relación. Si no los visitan, pueden sentirse abandonados. Evita hablar mal de tu ex frente a tus hijos, ya que esto puede afectar su autoestima.

La crianza de los hijos y la disciplina

Este es uno de los temas más importantes para la nueva familia. Definan el rol que desempeñará cada uno en la educación y crianza de los pequeños. Lo más recomendable es que los padrastros se acerquen a ellos primero como amigos o consejeros antes de intentar disciplinarlos, esta responsabilidad la debe asumir el padre biológico.

Intenta estrechar los lazos con los hijos de tu pareja para construir una relación basada en cariño, respeto y confianza, para que con el tiempo puedan verte como una guía y figura de autoridad.

Hagan una lista de las nuevas reglas de la familia, discútanla con los niños y déjenla en un lugar visible. Traten de entender cuáles son las normas en la otra casa y ser consistentes. Lo ideal es que todos los padres estén involucrados.

Trabaja junto con tu pareja para poner límites claros
y congruentes a los pequeños.

Reconocer las diferencias para lidiar con ellas

Cuando dos familias se unen, las diferencias más comunes que suelen ocasionar conflictos, son:

Edades. Entre mayor sea la diferencia, puede ser más difícil la integración debido a cada etapa del desarrollo implica necesidades, gustos e intereses distintos.
Inexperiencia de uno de los padres. Si uno de los dos no ha tenido hijos antes, le será un poco más difícil adaptarse a la dinámica familiar. Pero sólo es cuestión de tiempo, práctica y apoyo de la pareja.
Roles. Los niños pueden tener roles diferentes en las dos familias: quienes eran hijos únicos tal vez ahora tengan hermanos (o los tendrán); quienes eran los mayores dejan de serlo o los menores se convierten en los más grandes.
Dificultad de aceptación. Es muy común cuando están acostumbrados a un solo padre o cuando tienen esperanza de reconciliación. También el sentimiento de traición hacia su padre o madre puede ser un obstáculo.
Integración. Las fiestas, reuniones o vacaciones se complican porque ahora deben incluir a todos los miembros de la familia, tomando en cuenta sus gustos y necesidades.

Puede tomar más de 4 años para que
una familia reconstituida se adapte.

Cuando los niños son pequeños, puede ser más sencillo que acepten a un nuevo adulto en la familia y más si tiene una influenza positiva sobre ellos. Aunque pueden sentir que compiten por el amor de sus padres. Antes de los 10 años, los pequeños tienen más necesidades y requieren más atención, ya que aún no son independientes.

A los niños de entre 10 y 14 años, les puede resultar más difícil adaptarse y necesitarán más tiempo para aceptar a otra persona como figura de disciplina. No demuestran tanto sus sentimientos, pero también necesitan atención, amor, disciplina y apoyo.

Los adolescentes de más de 15 años interactúan menos con la familia debido a su búsqueda de identidad e independencia, pero aunque no lo expresen, necesitan sentirse importantes, seguros y amados.

Comunicación sana y efectiva

La forma en la que se comunican indica que tanta confianza existe  entre los miembros de la familia. Una comunicación abierta, clara y efectiva reduce los malos entendidos y favorece la conexión. Muchas veces la incertidumbre y las inquietudes son reflejo de una mala comunicación. Establece algunas reglas como:

Escuchar con respeto a los demás.
Manejar los conflictos de forma positiva.
Establecer un ambiente de tolerancia y respeto.
Hacer cosas juntos, como jugar, salir o practicar un deporte.
Demostrar afecto y reconocimiento a los demás.

Escucha a tus hijos y dales todo el apoyo que necesitan
para asimilar esta nueva situación.

Rituales y rutinas para estrechar los lazos

Cada familia tiene sus propias tradiciones o rituales. Inventar unos nuevos les ayudará a unirse y fortalecer su relación familiar. Aquí algunas ideas:

Día de juegos. Pueden elegir una noche o tarde de la semana para reunirse a jugar algo que les guste a todos o turnarse para elegir el juego.
Código. Inventen un lenguaje secreto que sólo ustedes conozcan, pueden ser señas simples o palabras creativas. Esto generará un sentido de complicidad y favorecerá la comunicación.
Escapadas de fin de semana. Procuren salir al menos una vez al mes de la ciudad. No tienen que ir muy lejos, hay muchos lugares para visitar incluso en un día.
Comidas. Elijan una fecha cada mes para preparar una comida familiar temática. Pídeles a todos que colaboren en los preparativos. Cada uno puede aportar una idea diferente.

Los momentos compartidos se convertirán en los buenos recuerdos que son la base para construir una historia familiar. De la convivencia surgirán también los afectos y el sentimiento de pertenencia.

10 tips para una familia sana

Recuerda que todos los hermanos tienen sus diferencias.
Evita el favoritismo.
Comuníquense. Discutan o hablen de todos los temas.
No se guarden las emociones para evitar rencores.
Hagan que todos se sientan parte de la familia.
Dale a cada niño su espacio y sus propias cosas.
No descuiden su matrimonio.
Muestren unión y congruencia.
Dediquen tiempo a solas con sus respectivos hijos.
Busquen ayuda de ser necesario.

Los ingredientes básicos para que una familia reconstituida funcione son: empatía, respeto, trabajo en equipo, sentido del humor y flexibilidad.

DATOS DE AUTOR

Lic. en Comunicación, egresada de la Universidad Iberoamericana.

Fuentes:

American Psychological Association (APA)
Cómo hacer que las familias reconstituidas funcionen. http://www.apa.org/centrodeapoyo/familias.aspx
Help Guide.org
Guide to Step-parenting & Blended Families http://www.helpguide.org/mental/blended_families_stepfamilies.htm