No al abuso de los antibióticos

No al abuso de los antibióticos

 

 

Los antibióticos son medicamentos que combaten o previenen infecciones causadas por bacterias, pero cuando éstas son expuestas varias veces a los mismos fármacos se hacen resistentes, un problema de salud pública en nuestro país.

Dr. Fernando Huerta Romano*

 

Los antibióticos pueden salvar vidas, normalmente funcionan matando gérmenes, principalmente bacterias. Otras veces impiden que dicha bacteria crezca. Pero, también ocurre que no todos los gérmenes dejan de crecer o mueren. Los más fuertes crecen y se propagan, de tal manera que una persona puede enfermarse de nuevo y esta vez será más difícil matar a los gérmenes, los cuales se vuelven tan fuertes que pueden resistir el efecto de los fármacos.

 

A esto se llama resistencia, es decir, los antibióticos pierden su eficacia y ya no pueden atacar a la bacteria. Entre más a menudo una persona use un antibiótico, habrá más probabilidades de que los gérmenes se vuelvan resistentes. Esto hace que muchas enfermedades sean difíciles de controlar. También es posible que la persona esté enferma mucho más tiempo y que deba ir con frecuencia al médico, incluso  podría tener que recibir una medicación específica o un tratamiento más agresivo para erradicar la infección.

 

¿Qué es un antibiótico?

Desde el punto de vista conceptual, proviene de dos raíces: anti, opuesto, contra, y bios, vida, por lo tanto se define como la sustancia que va contra la vida, en este caso de un microorganismo.

En otras palabras, se habla de tratamientos antibacterianos (orientados contra las bacterias), antivirales (contra los virus), antiparasitarios (contra los parásitos), y antimicóticos (contra los hongos). Todos conforman un grupo que se denomina antimicrobiano o antibiótico, y están orientados a tratar enfermedades infecciosas atanco a los microorganismos patógenos.

 

Causas de la resistencia

Muchas bacterias son capaces de reproducirse cada 20 minutos, por lo que pueden modificar sus características, adaptándose al efecto de ciertos antibióticos, es decir, existe interacción entre el medicamento con los componentes de la bacteria, la cual, como toda bacteria, es unicelular, constituida por una pared bacteriana, una membrana celular, un genoma diferente al de las células del hombre, y gracias a un mecanismo propio de defensa, evita que el antibiótico penetre o producen unas enzimas que lo destruyen.

 

Otra causa principal de esta crisis de resistencia a los antibióticos es la utilización incontrolada e inapropiada de estos. Los pacientes se auto-medican antibióticos que no necesitan, por ejemplo, usan antibiótico para tratar un resfriado.

Los padres no les dan a los niños los antibióticos como lo indica el médico, o bien, dejan de darles los medicamentos antes de terminar el tratamiento. Esto puede ayudar a que los gérmenes crezcan y se vuelvan más fuertes.

Si se tiene un virus, tomar antibióticos no es una buena idea. Los antibióticos no actúan contra los virus.

Cada vez que una persona toma un antibiótico aumenta las posibilidades de que las bacterias que están en su cuerpo logren resistir sus efectos. En consecuencia, es posible que la persona se enferme de manera más grave y, en este caso, encontrar el tratamiento adecuado puede convertirse en un problema.

 

¿Por qué preocuparse?

Si se toman antibióticos que no actúan contra las bacterias que deben eliminar, la infección puede durar más tiempo. En lugar de mejorar, la infección puede empeorar, por lo que se deberá consultar varias veces al médico.  Tendrá que tomar distintos medicamentos o ir al hospital para que le administren antibióticos vía intravenosa (a través de las venas). Al mismo tiempo, otros miembros de la familia y otras personas con las que se tenga contacto podrían contraer la bacteria resistente. Entonces, estas personas podrían tener infecciones que son difíciles de curar. 

Cada vez que se toman antibióticos cuando no son necesarios aumenta la probabilidad de que se presente una enfermedad causada por una bacteria resistente y sea más grave.

Los antibióticos son aceptables para tratar enfermedades que son provocadas por una bacteria. Estas enfermedades incluyen infecciones como faringitis por estreptococo, infecciones del tracto urinario e infecciones del oído. No son necesarios ni tampoco funcionan en enfermedades como resfriados (gripe), influenza, tos, dolor de garganta, problemas de los senos nasales y bronquitis.

 

Efecto en los niños

En todos los países de Latinoamérica, incluyendo México, la causa más frecuente de visita al médico de niños menores de cinco años, en edad prescolar y escolar, se debe a infecciones respiratorias y gastrointestinales. Se sabe que más del 90 por ciento de infecciones respiratorias son de origen viral, por lo tanto, si son de origen viral el tratamiento es un antiviral, no un antibiótico, sin embargo, existen estudios que señalan que hasta 80 por ciento de la población con infección viral se le prescribe un antibiótico.

También se sabe que la mayor parte de los procesos infecciosos de las vías respiratorias se auto-limitan, es decir, la enfermedad tiene una historia natural, desde que inicia hasta que termina, y esto se calcula de cinco a siete días en promedio, en donde el cuadro sintomático puede desaparecer sin ninguna complicación, sin embargo en muchas ocasiones se indica un antibiótico.

El uso indiscriminado de los antibióticos, es grave en los niños, pues a esa edad se comienzan a generar patrones de resistencia que en un futuro les van a ocasionar más problemas, es decir, pueden enfermarse más, no podrán responder a los medicamentos o tendrán respuestas pobres a los tratamientos, debido a un mal manejo del cuadro por infección respiratoria.

El mal uso de medicamentos provoca que una enfermedad que no era grave se vuelva más grave. Por ejemplo, un pequeño que padece otitis o sinusitis, a quien se le dio un tratamiento con antibiótico, pero pasadas las 72 horas no muestra ninguna mejoría, con seguridad va a desarrollar neumonía, misma que si continua el tratamiento con el mismo antibiótico corre el riesgo de complicarse y provoque algún problema que ponga en peligro la vida del niño. Esto nos indica que un mal manejo de la enfermedad que no requiere antibiótico puede provocar consecuencias graves. Por ello, es importante señalar que el médico debe conocer bajo qué lineamientos recetará y dará el tratamiento con el antimicrobiano adecuado y en qué dosis.

 

Para frenar la resistencia bacteriana

·      Reconocer que la primera causa de consulta al médico son las infecciones respiratorias y que la mayoría de ellas son causadas por un virus. Toma en cuenta que los antibióticos no actúan sobre los virus, por lo tanto no se debe, en la mayoría de los casos, usar antibióticos.

·      No sugerir o presionar al médico para recibir un antibiótico.

·      No automedicarse.

·     Cumplir con el tratamiento completo, es decir, si se prescriben antibióticos por 7 días, no tomarlos sólo por 3. Se debe tomar el medicamento exactamente en la forma en que lo indica el médico.

·   No dejar de tomar el medicamento cuando se sienta mejor. Tomar la dosis indicada por el tiempo indicado.

·   Recordar que la mayoría de los antibióticos pueden producir efectos colaterales o no deseables (como alergias, ardor en el estómago, náuseas, etc.), por lo que su uso siempre debe ser por indicación médica.

·     No tomar o dar antibióticos si se tiene un virus (resfriado, tos o gripe).

·      No tomar el medicamento de otra persona.

·     Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y después de usar el baño. Lavarse las manos con regularidad ayuda a mantenerse saludable y a prevenir la propagación de bacterias y virus.

·  Los médicos deben prescribir con responsabilidad. Deben identificar el proceso infeccioso, si es viral, bacteriano, parasitario o micótico y, una vez identificado, deben recetar el fármaco más adecuado, por lo tanto, son quienes deben establecer cuáles son los lineamientos para usar un antimicrobiano. Asimismo, deben orientar a la familia en cuanto a los síntomas de las enfermedades infecciosas y de la importancia que tiene seguir al pie de la letra el tratamiento.

·      El farmacéutico no debe vender medicamentos de prescripción sin receta y, sobre todo, antibióticos.

·      La industria farmacéutica debe proporcionar a la población el acceso a los medicamentos. Es importante buscar las alternativas para lograr que los tratamientos lleguen a la población de pocos recursos.

 

Las cifras de la resistencia

Los niños son más proclives a contraer infecciones respiratorias, y a causa del uso excesivo de antibióticos para su tratamiento, se está convirtiendo en un problema, en sitios públicos como las guarderías se presenta un fenómeno de desarrollo y expansión de la resistencia a los antibióticos. 

La neumonía sigue siendo la enfermedad infecciosa con la mayor tasa de mortalidad en el mundo: unos 3.5 millones de muertes al año. Hasta 70% de los patógenos causantes de las infecciones pulmonares, incluida la neumonía, resultan ser resistentes a alguno de los antibióticos de primera línea.

Se calcula que alrededor de 60% de los antibióticos para uso humano se recetan para tratar infecciones de vías respiratorias superiores, a pesar de que la gran mayoría de estas son causadas por virus contra los que los antibióticos son ineficaces. En los países desarrollados, hasta 60% de las infecciones intra-hospitalarias se deben a microbios resistentes a medicamentos. Los casos más recientes son el enterococo resistente a la vancomicina (VRE) y el staphyococus aerus resistente a la meticilina (MRSA). La Food and Drug Administratios (FDA-Administración de alimentos y fármacos de E.U.) exhorta a los médicos a que sean más cuidadosos y no receten antibióticos si no son necesarios. La FDA exige nuevos lineamientos a sus médicos. Una de las instrucciones es que los antibióticos que se prescriban deban utilizarse solamente para tratar infecciones causadas por bacterias. De igual manera, les pide que expliquen a sus pacientes cuál es la forma correcta de administrar los medicamentos.

 

¿Por qué algunos médicos recetan antibióticos?

·      Lo hacen cuando no están seguros de la causa de la infección.

·      Tienen poco tiempo para la consulta.

·      Ceden al pedido del paciente.