Su salud

Su salud

A partir del cuarto mes, tu bebé entra activamente en contacto con los objetos, los agarra, los chupa, los tira al suelo. Está más expuesto a gérmenes y bacterias y puede empezar a tener algunas enfermedades. Además, los anticuerpos que le traspasaste a través de la placenta se van agotando (afortunadamente, se los puedes seguir dando, si lo amamantas).

 

·      Si tienes más niños en casa, seguramente tu bebé puede contraer las mismas enfermedades que sus hermanos. Poco a poco, construirá su propio sistema de defensas. En la mayoría de los casos, su sistema inmunológico está preparado para responder a gran cantidad de agentes infecciosos, por lo que muchos trastornos desaparecen sin tratamiento. Para mayor seguridad, el bebé tiene las vacunas que lo protegen de muchas enfermedades graves.

·      Si tu bebé tiene que quedarse en una guardería desde edades tempranas, conviene te asegures que el número de cuidadores sea adecuada para que cada bebé reciba atención suficiente y para que no haya un excesivo hacinamiento de niños, lo que puede favorecer la transmisión de enfermedades.

·      No siempre es fácil saber cuándo el bebé está enfermo o dónde le duele cuando llora insistentemente, pero hay algunas señales que pueden dar una pista. Un bebé lánguido, pálido y ojeroso, irritable, llorón y sin apetito suele estar enfermo o incubando una enfermedad.

·      Si tu bebé ya tiene fiebre, vómitos o diarrea, o si sufre una rápida pérdida de peso, claramente está enfermo, aunque se desconozca la causa. En este caso, debes acudir al pediatra y describirle los síntomas.

·      Algunos padecimientos, como los pulmonares o los renales son difíciles de detectar, pues el único síntoma visible es la pérdida de peso. El bebé también puede perder peso debido a trastornos digestivos o alergias alimentarias. Siempre que el bebé sufra una rápida pérdida de peso, consulta al pediatra.

·      También conviene observar a tu bebé en los días siguientes a la enfermedad para evitar las recaídas, aunque lo habitual es que se recupere con rapidez. Eso se notará tanto en el apetito y el peso como en la vivacidad y las ganas de jugar.

 

Enfermedades comunes

 

Ø  Alergias

Ø  Condiciones respiratorias: bronquitis, resfriados, fiebre, neumonía, Crup.

Ø  Infecciones de origen viral o de oído.

Ø  Condiciones de la piel.

Ø  Condiciones de los ojos, como conjuntivitis.

Ø  Condiciones gastrointestinales: vómitos, diarrea

Ø  Condiciones ortopédicas.

 

Tu bebé y los antibióticos

 

Los antibióticos constituyen uno de los medicamentos más importantes y efectivos que existen. Cuando los utilizas adecuadamente pueden salvar vidas, pero si los utilizas mal, pueden ser perjudiciales para tu pequeño.

 

La mayoría de las infecciones son provocadas por dos tipos de gérmenes: los virus y bacterias. Los primeros provocan todos los resfriados, la mayoría de los dolores de garganta y cuadros de tos; las más comunes no se curan con antibióticos. El niño se recuperará de la infección viral cuando la enfermedad haya terminado su ciclo.

 

Los antibióticos no deben utilizarse para tratar infecciones virales, pero sí para tratar infecciones bacterianas, sin embargo, algunas cepas de bacterias se han hecho resistentes a ciertos antibióticos. Si tu hijo sufre una infección provocada por una bacteria resistente, es posible que necesite otro tipo de antibiótico o incluso tenga que ser hospitalizado para que le administren medicamentos más fuertes por vía intravenosa. Para proteger a tu bebé contra estas bacterias resistentes a los antibióticos, dale sólo los que el pediatra considere que pueden ser eficaces, pues el uso repetido o inadecuado de este tipo de medicamento contribuye a la proliferación de bacterias resistentes.

 

Las infecciones virales a veces desembocan en infecciones bacterianas. Pero al tratar una infección viral con antibióticos para prevenir la bacteriana no funciona y puede conllevar a infecciones provocadas por cepas de bacterias resistentes a los antibióticos. Si la enfermedad empeora o dura demasiado, informa al pediatra para que te indique el tratamiento adecuado. Si te receta antibióticos, cerciórate de darle a tu bebé todas las dosis prescritas.

 

Nunca guardes un antibiótico para usarlo después ni permitas que otro miembro de tu familia use una prescripción que no se les recetó.

 

Visitas al pediatra

 

Desde el nacimiento hasta los dos años de edad, el bebé crece, cambia y aprende a un ritmo asombroso. Durante los primeros dos años de vida, debes seguir un programa periódico de controles con el pediatra. En el programa para bebés lactantes (0 a 12 meses) se indican controles médicos mensuales hasta el primer año de vida.

 

Cuando lo lleves, el pediatra lo examinará para asegurarse de que esté sano. También revisará su altura y su peso, y verificará que no existan problemas de desarrollo. El bebé recibirá las vacunas que le correspondan en esta etapa.

 

Si tu bebé no crece según lo esperado o tiene otras necesidades especiales de atención médica para el cuidado de su salud, el pediatra puede indicarte un tratamiento.

 

Los controles médicos y las vacunas son tan importantes como llevar a tu bebé al pediatra cuando está enfermo. Descubrir un problema de salud tempranamente puede evitar que tu bebé tenga problemas más graves en el futuro.