Manejo y otros cuidados del bebé

Manejo y otros cuidados del bebé

 Sostener y manejar al bebé

A estas alturas ya deberías sentirte relajada en cuanto a cómo llevar a tu bebé. Probablemente, te acostumbrarás a emplear un par de formas preferidas de llevarlo. Ahora es más pesado, así que procura adoptar un método para levantarlo que no le provoque tensiones en la espalda, pues se encuentra en proceso de aprender a equilibrarse.

 

Cómo levantarlo y llevarlo. El bebé ya puede controlar la cabeza, por lo que ya no hay necesidad de sostenérsela como lo hacías cuando era recién nacido. Ahora puedes tomarlo poniéndole las manos por debajo de sus axilas y levantándolo hacia ti. Esta es una buena forma de levantarlo para colocarlo en su silla de comer, las piernas quedan colgando y puede deslizarse con facilidad en la silla. Es importante que este bien acoplado a ella.

 

Puedes llevar al bebé sobre el brazo doblado, apoyado contra el hombro, de modo que su rostro quede frente al tuyo, o con el brazo extendido diagonalmente sobre su espalda y sosteniéndole el musco, mientras él se sienta sobre su cadera. Todavía puedes usar unas mochilas, aunque la mochila de espalda ofrece mejor apoyo para trayectos largos.

 

Juegos de columpio y balanceo. A todos los bebés les encanta que los balanceen y les hagan saltar, pero lo mucho o poco que disfruten dependerá cómo se sienta. Sentirse elevado en el aire es una experiencia excitante, ya que puede contemplar todo lo que le rodea, y ver su rostro desde una nueva perspectiva. A veces, preferirá que lo hagas saltar sobre su rodilla, como si fuera a caballo. O simplemente que lo balancees con suavidad. Dale una oportunidad para relajarse después de un juego animado, acúnalo durante unos minutos. Ten cuidado con los accidentes, sobre todo, en las caídas.

 

Llanto

Hasta los seis meses los bebés se comunican exclusivamente a través del llanto para manifestar su ira, dolor, miedo o tristeza. A partir de este mes aprenden a utilizar otros mecanismos fruto de la maduración y la educación, por ejemplo: algunos movimientos faciales y bucales como vía de comunicación para expresar sus emociones. Asimismo, ante un estímulo que les produce miedo, comienzan a sustituir la reacción de llorar por otras, como intentar huir, quitar la vista del objeto que les produce esa sensación o buscar la protección de su mamá. Es importante que lo dejes explorar todo, pero sin dejar de supervisarlo.

 

A partir de los seis meses debes atender el llanto sólo en caso estrictamente necesario, de lo contrario, tú bebé aprenderá que sólo al llorar consigue cosas. Recuerda también que las técnicas de disciplina estándar no empiezan a surtir efecto sino hasta que aumenta el alcance de memoria del bebé, que es aproximadamente a los siete meses de edad.

 

Los dientes

La salida de los primeros dientes del bebé puede ser una temporada frustrante para ti; puede comenzar a partir de los tres meses y continuar hasta que el niño llegue a su primer cumpleaños. Típicamente, entre las edades de cuatro a siete meses, puedes ver como los primeros dientes de tu hijo quieren salir a través de las encías.

 

Los primeros dientes en aparecer generalmente son los dos dientes incisivos centrales inferiores. Después de cuatro u ocho semanas, le siguen los cuatro dientes incisivos superiores (centrales y laterales). Aproximadamente un mes después, los otros dos incisivos inferiores (los dientes a los costados de los dientes frontales inferiores). Los próximos dientes en aparecer en las encías son los primeros molares (las muelas al final de la boca que utilizamos para masticar la comida), y luego finalmente los colmillos (los dientes puntiagudos en la mandíbula superior). La mayoría de los niños tienen todos los 20 dientes de leche (los primeros dientes que aparecen) al cumplir el primer año. Esta es una regla general, si tu hijo tiene un retraso significativo debes consultarlo con el pediatra. En algunos casos aislados, el niño nace con uno o dos dientes o produce un diente durante las primeras semanas de vida. Salvo que estos dientes interfieran con la alimentación o sea lo suficientemente sueltos para que el bebé pueda tragarlos, generalmente no es una causa de preocupación.

 

Si a tu hijo no le sale el primer diente, sino mucho tiempo después, no te preocupes. Esto puede ser una característica hereditaria y no significa que algo ande mal.

 

¿Cómo te darás cuenta de que tu bebé está dentando? Porque presenta algunos síntomas de dentición muy fáciles de reconocer. Verás que tu bebé comienza a babear más de lo normal; el babeo puede comenzar entre los tres o cuatro meses de edad, aunque no siempre es signo de dentición. También notarás que se lleva los dados o los puños de sus manos a la boca con mayor frecuencia, como si tuviese unos deseos irrefrenables de morder alguna cosa. Otras señales de dentición son: encías hinchadas o inflamadas, irritabilidad, llanto, inquietud, molestia, y en algunas ocasiones elevación térmica de hasta 37.8ºC.

 

Si tu bebé está dentando, ofrécele algún anillo o juguete frío para que muerda, y que no esté muy duro; son ideales los juguetes de goma dura o chupetes, en caso de que tu bebé los use, colócalos unos minutos en la heladera, ¡sin congelar!, pues dañan sus encías. También produce mucho alivio frotarlas suavemente con tu dedo, previamente sumergido en agua helada.

 

Es importante que sepas que la dentición no provoca diarrea, resfriado ni fiebre alta; si tu bebé enferma o coincide con la dentición, es importante que el pediatra evalúe los síntomas de esa enfermedad, más allá de la dentición. Recuerda: consulta siempre al médico de tu hijo ante cualquier signo de alarma.

 

Consejos que puedes tomar en cuenta

 

A continuación, detallamos algunas recomendaciones que debes tener en mente durante la salida de los dientes de tu bebé:

 

·      Limpia regularmente su cara con un pañito suave para remover el exceso de babas y evitar el desarrollo de sarpullido.

·      Colócale un tejido liso debajo de su cabeza mientras duerma para absorber las babas, de esta forma, sólo tendrás que cambiar el paño cuando esté húmedo en lugar de todo el juego de sábanas de la cuna.

·      Dale algo que pueda morder. Asegúrate de que sea lo suficientemente grande para que no se ahogue al querer tragarlo y que no pueda romperse en pequeñas piezas. Un paño húmedo que haya estado en el refrigerador durante 30 minutos es ayuda práctica para el nacimiento de los dientes del bebé, simplemente asegúrate de lavarlo después de utilizarlo. Los aros de goma que se usan para ayudar a los niños con la dentición también son buenos, pero evita los que tengan líquido en el interior porque puede que se rompan. Si tu bebé utiliza uno de estos aros asegúrate de sacarlo del refrigerador antes de que se endurezca demasiado.

·      Frótale las encías con un dedo limpio.

 

Higiene dental

 

El cuidado y la limpieza de los dientes de tu bebé son muy importantes para la salud dental a largo plazo. Incluso aunque los dientes de leche (el nombre que se le da al primer juego de dientes) no serán permanentes, las caries dentales pueden acelerar este proceso y dejar huecos antes de que los permanentes estén listos para salir.

 

Los dientes de leche que aún no hayan caído puede que se agrupen juntos para intentar llenar los espacios, lo que puede ocasionar que los dientes fijos salgan torcidos o en lugares que no les corresponden.

 

El cuidado diario dental debe comenzar antes de la salida del primer diente. Limpia las encías de tu bebé diariamente con un pañito o gasa limpia y húmeda, o cepíllalas muy suavemente con un cepillo de dientes para bebé suave y con agua, nunca con pasta dental (está se debe utilizar una vez que el niño haya crecido lo suficiente para escupir la pasta al lavarse los dientes, generalmente alrededor de los tres años). Después de que sus primeros dientes hayan aparecido, cepíllalos sólo con agua.

 

Cuando todos los dientes del bebé hayan salido, es buena idea cepillarlos como mínimo dos veces al día, especialmente después de las comidas. También es importante que el niño se acostumbre a utilizar el hilo dental. Un buen momento para comenzar a utilizarlo es cuando los dientes empiezan a estar uno al lado del otro. Consulta con el dentista para que te aconseje cómo utilizar el hilo dental en unos dientes tan pequeñitos. También puedes motivar a tu hijo para que se interese en esta rutina dejando que te observe y te imite cada vez que te cepillas los dientes, de forma regular.

 

Otro consejo importante para prevenir la caries en tu bebé es evitar que se quede dormido con el biberón. La leche o el jugo pueden permanecer en su boca y causar caries y placa dental. Cuando erupcionan los primeros dientes se les debe hacer limpieza con una gasa y agua, así como a la lengua. a partir del año y medio de edad se puede empezar a hacer uso de cremas dentales especiales para los niños.

 

La piel

 

El bebé puede presentar algunas alteraciones. Entre las más comunes encontramos:

 

Pañales. La frecuencia de cambio disminuye con la edad; a pesar de usar pañales absorbentes, esto no es excusa para no cambiarlos de forma rápida y oportuna. Debes evitar aquellos pañales que tienen colorantes en la parte de los bordes, pues pueden producir dermatitis de contacto alérgica. Si la piel de sus glúteos y genitales no es sensible se puede prescindir del uso de cremas protectoras a base de óxido de zinc. En cuanto a los pañitos húmedos, aunque son prácticos, no se recomiendan en los bebés que presentan dermatitis atópica y dermatitis de contacto. Si hay evidencia de xerosis o xerodermia (alteración cutánea caracterizada por el estado rugoso, seco y descolorido de la piel) se recomienda el uso de humectantes de forma diaria.  Se deben evitar los productos propios de las mamás y utilizar los humectantes o emolientes recomendados por el dermatólogo.

 

Uñas. Es importante su corte frecuente para evitar rasguños faciales que se evidencian y evitar infecciones cutáneas. Preferiblemente hacer el corte cuando se encuentran dormidos por la poca colaboración que ofrecen durante el procedimiento.

 

Exposición solar. Los bebés menores de seis meses deben ser resguardados de toda exposición a los rayos ultravioleta (UV), ya que su piel es más delgada, y es incapaz de producir melanina para protegerla. La piel de un bebé es menos capaz de refrescarse por sí misma, y por eso una quemadura solar accidental a esta edad puede transformarse en una emergencia médica. A partir de los seis meses de edad se recomienda el uso rutinario de los protectores solares con factor de protección entre 30 y 50; debe formar parte de la rutina del cuidado diario de la piel. El clima caliente se recomienda cada dos horas. Se debe complementar el cuidado con el uso de sombreros, cachuchas y vestimenta adecuada.  A las madres que les colocan camiseta a sus hijos se les debe enseñar que es mejor usar las de color azul oscuro en lugar de las blancas, ya que estás últimas absorben más los rayos UV.