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Los videojuegos

Los videojuegos

Los videojuegos son un medio actual de entretenimiento que acapara la atención de niños y adultos. Si bien ponen en juego las habilidades y destrezas, agudizan los sentidos y favorecen la coordinación, en algunos casos pueden ser nocivos para la salud de los pequeños.

 

 

Psicoanalista Brenda Morales*

 

 

Los videojuegos son todos los medios electrónicos que de alguna manera captan la atención de los niños, adolescentes y adultos, ya que implica un efecto para este grupo de personas, ya sea para disminuir debilidades, fortalecer destrezas o desarrollar la inteligencia. La televisión y los videojuegos en específico atrapan al niño, le quitan su inventiva, dañan su concentración y, por lo tanto, su capacidad de aprendizaje. Además, se cree que al ser actividades totalmente sedentarias tienen serias consecuencias en el crecimiento, y que al ser aparatos audiovisuales dañan la visión del niño.

Pero al final, más allá de que divierten, existe toda esa curiosidad y reto de jugar para alcanzar cierto nivel, meta u objetivo, lo que hace que cada niño plantee retos a sus debilidades, destreza y lógica. Asimismo, algo que le llama la atención al niño es cuando se conecta con algo de su persona, es decir, algo que le ayuda a clarificar ciertas emociones, resolver o apaciguar ciertas ansiedades que puede estar desarrollando o que de alguna manera le conecta con su vida.

El mito de los videojuegos radica en que si es agresivo, desarrolla la agresión en los niños. Más bien este tipo de videojuego le llama la atención porque justo está siendo víctima y no lo sabe manejar, por lo que le interesa el juego, juega con él y, en consecuencia, baja su ansiedad y expresa toda su emoción.  

 

¿Pueden ocasionar algún daño?

No precisamente causan daños, pues al niño le llaman la atención los juego con los que se identifica, aquellos que vayan de acuerdo con su personalidad; si se conoce bien al pequeño, entonces se sabrá que le gustaría jugar y probablemente si necesita una forma de descargar su enojo o agresión, el juego será aquel que le ayude a sacar todo eso, pero si el niño está tranquilo, los juegos que le llamen la atención serán los de destreza en cuanto al interés de ser más hábil y mejor en el juego.

Existen muchos videojuegos sobre historietas, el personaje pasa por niveles (que está en una isla, rescatar a alguien, o conquistar al pueblo), se pueden asemejar a los cuentos, por lo que los cómics se vuelven videojuegos; otros tratan sobre los problemas humanos universales, trabajan los enojos, frustraciones, emociones que todos experimentamos, y los videojuegos abren las posibilidades de encontrar soluciones y pensar que no necesariamente la vida es tan fea, hay posibilidad de que haya mejoras, por ello los niños se identifican con personajes, porque son héroes o ideales y dan cierta visión esperanzadora. El niño sólo se enganchará si tiene la opción de trabajar bien sus emociones, por ejemplo si ha sido víctima de violencia, entonces por más que se le quiera dar un videojuego que le ayude a su habilidad, no le va a gustar porque el requiere de otro tipo de videojuego para expresarse.

 

¿Y si no se puede expresar?

Si sufrieron de niños, no tuvieron atención en la adolescencia (un periodo que en sí ya es conflictivo), continua hasta la adultez, incluso como padres, por lo tanto, no podrán ser buenos padres porque no lo aprendieron. De esta forma, se crea un círculo vicioso y se va perpetuando de generación en generación, las personas desarrollan poca tolerancia a la frustración, y baja capacidad de amar.

Toda esta parte del aprendizaje se ve influenciada por la parte emocional, por ello si se identifica un problema se debe acudir a un profesional para que haga una valoración del conflicto que presenta el niño.

 

Tarea de los padres

  • Traducir las emociones de sus hijos, pues el niño no tiene las herramientas, ni las palabras para expresar lo que siente, por lo que se le deben dar las herramientas, entender lo que le está pasando, para darle así tranquilidad y se sienta reconocido; se trata de brindarle una relación distinta a la que tiene, esto le da posibilidad de sanar cuestiones, sin embargo, los padres no se dan cuenta o no quieren hacer nada, le echan la culpa al niño que no puede o no sabe expresarse. Lo ideal es que los padres tengan ayuda también, pues en ocasiones no pueden reconocer la realidad y sus conflictos.
  • De igual manera, deben brindar atención, involucrarse en su mundo, tratar de resolverlo, estar con ellos con tiempo de calidad, dotarlos de actividades que les ayuden a desarrollar herramientas para la vida, que tengan hobbies, cursos para desarrollar su inteligencia, pero principalmente alimentar la relación que puedan tener con ellos, porque para los niños las personas más importantes son sus padres.
  • No es recomendable para los padres oponerse de forma absoluta al uso de los videojuegos por parte de sus hijos. Es conveniente tener una actitud vigilante y poner una serie de normas para que el impacto de los videojuegos no sea perjudicial para el niño.
    Los padres deben vigilar el contenido de los juegos descartando los juegos que fomenten actitudes racistas o desprecien la dignidad de las personas.
  • Se deben poner límites en el tiempo que el niño dedique a esta afición. No debemos permitir que el niño juegue indefinidamente. Se ha sugerido un máximo de una a dos horas al día, descansando cada media hora.
  • Para evitar el aislamiento, puede ser útil fomentar las reuniones con otros niños que tengan la misma afición por los videojuegos para que se relacionen e, incluso, organicen competiciones. Puede ser benéfico que los padres jueguen con los niños y eviten la separación del niño de los demás miembros de la familia.
  • Tener la capacidad de observar a los niños, si no se desempeña de forma adecuada, si es un chico que pide se le vea, atienda, le pongan limites, por eso se portan mal en la escuela; los rebeldes y agresivos necesitan llamar la atención y descargar el enojo, lo que provoca que estén en conflicto.
  • Deben fomentar la comunicación, y aquí también entran los profesores, quienes deben estar en contacto con los padres para estar al pendiente de los niños e identificar cualquier tipo de problema.

 

¿Televisión o videojuegos?

El niño que ve televisión tiende a ser obeso y su metabolismo es notablemente bajo. A diferencia, el niño que pasa sus días entretenido con videojuegos presenta un metabolismo muy acelerado generado por la excesiva tensión que le provoca tener que ganar el juego. De esta manera, un niño quema más calorías jugando videojuegos que viendo televisión e incluso en los momentos más tensos del juego el gasto de energía es mayor. 

Si bien es innegable que hay alteraciones en el desarrollo fisiológico de los niños, como todo tiene sus pros y sus contras. Los expertos parecen coincidir en que los videojuegos no son tan dañinos como la televisión, esto porque no genera obesidad ni problemas irreversibles.

Entonces, en realidad los videojuegos pueden no sólo evitar que el niño suba demasiado de peso, sino que también aumenta ciertas habilidades motoras del niño, e incluso pone a trabajar su mente para encontrar la solución del juego, lo cual es muy positivo. 

De ahí que esta actividad audiovisual que atrapa a los niños del siglo XXI, está catalogada como una de las actividades sedentarias menos dañinas, y es preferible que el niño pase sus tardes compitiendo en estos juegos de la tecnología que viendo televisión. Cabe mencionar que una buena alimentación y la práctica de ejercicio o algún deporte diario, es necesario para el buen desarrollo y salud de los niños.

 

Para tomar en cuenta

No es a partir de un videojuego que los niños se vuelven agresivos o adictos, el niño tiene por sí mismo una predisposición a ser o volverse adicto a un videojuego o, bien, mostrar agresión y molestia, por lo que sería injusto culpar al videojuego. Aquí es recomendable que los padres conozcan bien a sus hijos, les ofrezcan posibilidades y alternativas para que se diviertan y liberen sus emociones. Es importante que los ayuden a desarrollar otras habilidades y destrezas para apoyar su desarrollo y éxito personal, para ello debemos estar siempre cerca y con una comunicación adecuada, a fin de conocer sus necesidades.  

 

 

DATOS DE AUTOR:

* Psicoanalista de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM). Tels.: 5286 1744 y 5286 5509. brenda.morales@gmail.com

Clínica de Asistencia a Pacientes. Tels.: 5553 3599, 5286 6550 y 0329. spp@spm.org.mx, www.spm.org.mx